Evo Morales agudiza la tensión con EEUU al acusar de conspirador a su embajador
Las siempre complejas relaciones entre Bolivia y EE.UU. vuelven a atravesar momentos críticos después de que el presidente Evo Morales acusó al embajador Philip Goldberg de encabezar una conspiración externa e interna contra su proyecto político.
Las siempre complejas relaciones entre Bolivia y EE.UU. vuelven a atravesar momentos críticos después de que el presidente Evo Morales acusó al embajador Philip Goldberg de encabezar una conspiración externa e interna contra su proyecto político. De nuevo el embajador estadounidense ha sido diana de las denuncias de Morales, quien asegura tener pruebas documentales sobre una campaña contra su Gobierno, en la que Goldberg financia a sus opositores y utiliza a organizaciones no gubernamentales y a ex dirigentes sindicales. El motivo de esta "conspiración" sería, según Morales, que el futuro proyecto constitucional de Bolivia no permite bases militares extranjeras, y "menos de EE.UU.", en el país. La "gravedad" de la acusación de Morales "podría generar un serio conflicto diplomático" con EE.UU. "si no se comprueba fehacientemente lo afirmado", advirtió hoy en su editorial el diario Los Tiempos, de la ciudad de Cochabamba. De hecho, expertos y diplomáticos consultados hoy por Efe creen que una acusación de estas características sería motivo suficiente para que el Gobierno de Estados Unidos llame a consultas a su embajador en Bolivia. Pero la ausencia de respuesta desde EE.UU. divide a los analistas: unos opinan que su momento preelectoral no aconseja tomar medidas y otros simplemente creen que el Gobierno estadounidense se "ha acostumbrado" al discurso "antiimperialista" de Morales y saben "que no pasa de la retórica". Por el momento, la diplomacia estadounidense en La Paz se ha limitado a expresar su apoyo a la democracia boliviana y garantiza que su país trabaja para "respaldar el fortalecimiento de las instituciones democráticas en todo el mundo". La nueva acusación contra Goldberg se suma a la ya larga lista de incidentes que caracterizan las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos desde que Morales llegó al poder. En lo que va de 2008, no ha habido semana -ni casi día- sin que se hayan producido nuevos episodios de tensión, relacionados básicamente con la supuesta participación de la embajada de Estados Unidos en casos de espionaje en Bolivia y acusaciones de "injerencias" para desestabilizar a Morales. Así, el Gobierno boliviano denunció que la embajada financia desde hace años a grupos "irregulares" de inteligencia, cuando a principios de enero varios medios de comunicación hicieron público un informe sobre "seguimientos" a políticos y periodistas. Entonces, Goldberg negó la implicación de Estados Unidos en este caso de "espionaje doméstico" y recordó que su "larga historia de apoyo" a la Policía Nacional de Bolivia se ha llevado a cabo "siempre bajo el pleno conocimiento y control de los Gobiernos" del país, incluido el actual. Aunque ambas partes dieron por cerrado el asunto, la polémica se reavivó cuando un becario estadounidense aseguró que un funcionario de su embajada, Vincent Cooper, le había propuesto informar sobre ciudadanos cubanos y venezolanos en Bolivia. En este caso, la diplomacia estadounidense admitió que efectivamente ese funcionario había formulado "sugerencias inapropiadas" a voluntarios de los Cuerpos de Paz, pero negó que se les pidiera participar en actividades de inteligencia. Pero en este escenario de tensión, aderezado con más acusaciones contra la actividad de la Agencia de Desarrollo Internacional de EE.UU. (Usaid), se han desarrollado también negociaciones comerciales para la prórroga de preferencias arancelarias o actos de entrega de ayuda estadounidense para combatir las inundaciones de "La Niña". Por eso, algunos expertos interpretan las relaciones entre Bolivia y EE.UU. como un "tira y afloja", en el que el Gobierno de Evo Morales practica un discurso "oscilante" entre la "mano dura" de su reivindicación "antiimperialista" y la "mano blanda que pide cooperación y apoyo", dijo a Efe el analista Carlos Cordero. Otras fuentes diplomáticas creen que a Estados Unidos no le interesa ahora "distraerse con temas retóricos" y "no da entidad" a las acusaciones de Morales y su Gobierno porque, de momento, no se han "judicializado". El ministro de Presidencia, Juan Ramón Quintana, anunció hoy que viajará a Estados Unidos para denunciar ante congresistas de este país, con pruebas documentadas, la "injerencia e intromisión" que la embajada de ese país practica en Bolivia.




