Medio Oriente busca la paz en Annapolis
En un ambiente de reserva y de incertidumbre siguen hoy israelíes y palestinos la conferencia de Annapolis (EEUU), en la que sus líderes esperan encarrilar de nuevo el proceso de paz entre ambos pueblos.
En un ambiente de reserva y de incertidumbre siguen hoy israelíes y palestinos la conferencia de Annapolis (EEUU), en la que sus líderes esperan encarrilar de nuevo el proceso de paz entre ambos pueblos. Este clima se refleja en Jerusalén, nudo gordiano del conflicto y ciudad que es un hervidero de sentimientos por la certeza de que su división será uno de los ejes sobre los que gire la negociación que se iniciará tras la cita en suelo norteamericano. Tanto los judíos como los árabes, los vecinos de la Ciudad Santa son conscientes de que en Annapolis se abre la puerta de ese debate, ante el que los puntos de vista son diversos. El israelí Mario Soriano, de 68 años y nacido en Argentina aunque residente en los 24 últimos en la parte occidental de la ciudad, es partidario de un diálogo sobre el que, comenta, "quiero ser optimista, pero tengo muchas preguntas, como todo el mundo". Pese a que los analistas políticos ven lejana la posibilidad de que las partes alcancen un acuerdo en la conferencia, cuyo principal objetivo no es otro que la ratificación de una declaración conjunta de intenciones, Soriano tiene sus temores. "Si hablamos de un acuerdo, tiene que llegarse a uno para los dos lados, un toma y dame, y por lo que estoy viendo no hay toma y dame, por eso le tengo miedo", explica. Presidente de una fundación para la conservación de la cultura de los judíos de Rodas (Grecia) y colaborador del servicio en ladino de la radio pública israelí, Soriano se muestra reacio a que Jerusalén sea algún día capital del futuro estado palestino. "Jerusalén, la cuna de todas las religiones, no estaba permitida a los judíos hasta 1967, en que Israel libera Jerusalén y repito, libera, no conquista, pues no puedes conquistar lo que es tuyo", apostilla, convencido de lo que dice. Por su parte, el psiquiatra José Itzikson, octogenario y también israelí originario de Argentina aunque radicado en Israel desde hace años, afirma todo lo contrario. Defiende que la cuestión de Jerusalén es muy difícil de resolver porque tiene una gran carga emocional al ser el centro de las tres religiones monoteístas: el Islám, el judaísmo y el cristianismo. No obstante, señala que "hay un hecho que hay que reconocer: la ciudad está habitada por dos pueblos, existe una parte árabe y otra judía, que casi no tienen comunicación entre sí, salvo por problemas de tipo administrativo". Este médico, ex docente en la Universidad Pontificia de Salamanca advierte de que "las dos partes tendrán que separarse, la Jerusalén judía será la capital del Estado judío como lo es hoy, y la Jerusalén árabe deberá ser la capital del estado palestino". Asimismo, cree "importante" la presencia de países árabes como Arabia Saudí o Siria en la conferencia, pues opina que "los palestinos tendrán que hacer concesiones de la misma manera que los israelíes, y eso será más fácil de hacer si tienen el respaldo del conjunto de los países árabes". Al otro lado de la ciudad, en la aldea palestina de Ras El-Amud, en la conocida como "Jerusalén Este", el doctor Zoher Naser El-Din, pediatra nacido en Jerusalén hace 64 años muestra una tímida esperanza en la reanudación del proceso de paz. Con todo, dice que "la posibilidad de llegar a un acuerdo completo para (que Israel) devuelva los territorios (ocupados en) 1967 (...) creo que es dificilísima". Preguntado sobre el apoyo de los países árabes a los palestinos en el proceso de paz entre israelíes y palestinos, este médico pediatra, especialidad que estudió en la Universidad Complutense de Madrid, se confiesa escéptico. "No creo que a Siria le interese Palestina, le interesa el Golán, y en cuanto a Arabia Saudí, quizá ni sepa dónde está", refiere. Su colega Marcos Beida, de unos 60 años y quien también cursó sus estudios de Medicina en Madrid, explica en su consulta, asimismo ubicada en Jerusalén oriental (árabe) que "a cuantas más conferencias vayamos los palestinos, más cosas podremos conseguir, quizá no todo lo que queramos, pero algo vamos a lograr". Aunque se declara "optimista" afirma que este tipo de encuentros se producen generalmente cuando "un presidente de EEUU abandona o inicia su mandato". En cuanto a Jerusalén, afirma que "puede ser la capital de dos países", porque, apunta, en "los suburbios árabes no hay más que palestinos, y en la parte judía, no más que judíos".




