En memoria de Héctor Abad Gómez
Para que la muerte no tenga señorío, la Universidad de Antioquia y la comunidad en este departamento tratarán de mantener vigente la memoria y el legado personal y humanístico, intelectual y académico, histórico y social de sus más recordados líderes defensores de los Derechos Humanos, al conmemorarse 20 años de sus asesinatos en agosto y diciembre de 1987
Por Luis Alberto Mogollón GilPara que la muerte no tenga señorío, la Universidad de Antioquia y la comunidad en este departamento tratarán de mantener vigente la memoria y el legado personal y humanístico, intelectual y académico, histórico y social de sus más recordados líderes defensores de los Derechos Humanos, al conmemorarse 20 años de sus asesinatos en agosto y diciembre de 1987.En esa oportunidad fueron asesinados por sicarios, desconocidos dos décadas después, los médicos Pedro Luis Valencia Giraldo, el 14 de agosto; Héctor Abad Gómez y Leonardo Betancur Taborda, el 25 de agosto, y el abogado, antropólogo, filósofo, Luis Fernando Vélez Vélez, el 17 de diciembre.Los cuatro eran reconocidos egresados, profesores, investigadores impulsores de propuestas e ideas progresistas en la Universidad de Antioquia, y estaban estrechamente vinculados a los grupos defensores de los Derechos Humanos en este departamento, con gran liderazgo en esta comunidad y en el país.-"Y la muerte no tendrá señorío", es un amplio proyecto académico, de intelectuales y artistas de la Universidad de Antioquia y del país, comprometidos también en la tarea de preservar la memoria de quienes lucharon por esas ideas de defensa de la vida, de la ideas, de las diferencias, y de las instituciones legítimamente constituidas.Con este programa, que concluye este viernes, 24 de agosto, después de una semana de actividades culturales y artísticas, de exposiciones y de recuerdos, de avivamiento de la memoria de quienes trabajar por la paz, el progreso de los pueblos y comunidades más pobres, los organizadores pretenden mantener alentada la llama del recuerdo y el legado humanístico de los asesinados, éstos y los que les antecedieron y siguieron en el martirio y en el testimonio.Hector Abad Gómez"Contaba con la terquedad y la constancia de aquellos a quienes la naturaleza hace hombres excepcionales. Pero contaba, sobre todo, con un don de humanidad, un profesionalismo y generosidad como médico salubrista, y una capacidad mental e intelectual de tan largo alcance, que lo hicieron no sólo casi imprescindible para nuestra sociedad falta de corazones líderes y honestos, sino también, por desgracia, blanco de la más burda intolerancia. La que asesina inútilmente, porque ideas y palabras arraigadas en la sabiduría y en la libertad, como en el caso de Héctor Abad Gómez, son inmunes a las balas. Así presentó brevemente la Universidad de Antioquia a este médico egresado de sus aulas y profesor de varias generaciones de médicos y salubristas en la Facultad de medicina y en la Escuela Nacional de Salud Pública, que él mismo ayudó a fundar y poner en marcha.-Médico salubrista antioqueño, nacido Jericó, en 1921, hijo del Notario liberal Antonio J. Abad Mesa y Eva Gómez, fue criado en sus primeros años en Sevilla, Valle del Cauca, y luego como investigador en ciencias de la salud, se graduó de médico en la Universidad de Antioquia, en 1947, y obtuvo en 1948 el máster en Salud Pública de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos.-Además de sus actividades académicas, docentes e investigativas, al doctor Abad Gómez se le identificó en Colombia como defensor de los derechos humanos, y fue un caracterizado político, demócrata integral, escritor y ensayista, como también profesor de la Facultad de Medicina, y periodista en la Emisora Cultural de la Universidad de Antioquia y columnista del diario El Mundo.-En las diversas biografías que se han escrito, se advierte que "desde joven se dedicó a la educación, prevención y atención primaria en salud, especialmente entre los sectores populares; sus opiniones en asuntos de salud pública fueron algunas veces integradas en los programas de gobierno". Como médico egresado de la Universidad de Antioquia también ocupó cargos como secretario de Salud Pública de Antioquia, del municipio de Medellín, oficial médico de la Oficina Sanitaria Panamericana en Washington (1950), asesor de la Organización Mundial de la Salud para Perú, México, Cuba, Haití y República Dominicana (1954-1956) y de los Ministerios de Salud de Indonesia y Filipinas; diputado a la Asamblea de Antioquia y representante a la Cámara. Fue un innovador de la educación superior en las áreas de la enseñanza de la Medicina y la Salud Pública y se pronunció contra la formación médica individualista de inspiración francesa, a la que consideraba carente de orientación social. Defendió la universidad como espacio para la ciencia y el goce del conocimiento. Luchó para que los recursos económicos no se desviaran hacia la guerra y el gasto militar, y se invirtieran en agua potable para la inmensa mayoría. También se destacó por la producción intelectual y literaria con la escritura de obras como Algunas consideraciones sobre salud pública en el departamento de Antioquia (1947); Nociones de salud pública (1969); Pasado, presente y futuro de la salud pública (1969); Visión del mundo (1970); Manual de poliatría: El proceso de los problemas colombianos (1971); Cartas desde Asia (1973); Caracterización del desarrollo científico en Colombia y su relación con la Salud Pública (1986); Relaciones profesores-estudiantes en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia (1986); Un programa de salud para Colombia (1986). Teoría práctica de la salud pública (1987); Currículo vitae: Héctor Abad Gómez (1987); Manual de tolerancia (1988).-A los 66 años fue asesinado por un par de sicarios en motocicleta que lo esperaron el puerta de la Asociación de Institutores de Antioquia, Adida, en pleno centro de Medellín, cuando asistía al velorio del líder del magisterio Luis Felipe Vélez.-En su última columna, publicada por el periódico El Mundo, escribió: "En Medellín hay tanta pobreza que se puede contratar por dos mil pesos a un sicario, para matar a cualquiera. Vivimos una época violenta, y esa violencia nace del sentimiento de desigualdad. Podríamos tener mucha menos violencia si todaslas riquezas., incluyendo la ciencia, la tecnología y la moral ”esas grandes creaciones humanas” estuvieran mejor repartidas sobre la tierra"Leonardo Betancur TabordaDe él se lee en el proyecto "Y la muerte no tendrá señorío", Fue discípulo de Héctor Abad no sólo en la Facultad de Salud Pública sino también en la plaza pública como líder y tribuno en la defensa de los derechos humanos. Pese a su juventud contaba con una madurez que lo hizo descollar tanto por su ímpetu de líder natural como por su personalidad de buen profesor y de amigo incondicional de las causas que implicaban el bienestar de la Universidad, de las nuevas generaciones y, ante todo, que implicaban la lucha por la justicia y contra todo tipo de violencia y de crímenes, vinieran de donde vinieran.Cayó asesinado junto a Héctor Abad Gómez, y por las mismas razones: la brutalidad y el horror de la intolerancia no soportaban que tuvieran vida dos llamas al viento, libertarias y lúcidas. El médico Saúl Franco Agudelo, de la Universidad de Antioquia, escribió de ambos: Los unió su manera de entender y ejercer la Medicina. Los unió la Salud Pública, tarea alrededor de la cual articularon buena parte de sus sueños, proyectos y realizaciones. Los unió la Universidad, espacio vital y permanente de ambos, de donde fueron profesores, jefes del Departamento de Medicina Preventiva, líderes estudiantiles y profesorales. Y los unió para siempre y para todos el disparo final que los asesinó a mansalva, en el mismo minuto y en pleno ejercicio del otro vínculo esencial: la defensa de los derechos humanos. Muy unidos, pero muy distintos.Los separó al nacer, un cuarto de siglo. El Dr. Abad nace en la primera posguerra, en 1921, en el suroeste antioqueño, en Jericó, hijo de un notario liberal y nieto de agricultores. Leonardo nace el 13 de febrero de 1946, también en el suroeste de Antioquia en Titiribí, en la segunda posguerra, hijo de albañil. Abad desarrolló más el perfil de un intelectual, de un pensador-evocador, de un investigador-creador. Leonardo fue esencialmente un militante, un estratega, un organizador, un activista. Abad hablaba y escribía, Leonardo hablaba pero nunca esribrió nada. Mientras Leonardo fue simpre en una misma dirección, Abad entraba y salía, iba de derecha a izquierda buscando el punto medio, su mesoísmo. Abad se abrió y se conectó desde temprano al ámbito internacional con su postgrado y sus posteriores consultorías en Asia y América. Leonardo permaneció en su tierra, abierto y sintonizado desde ella y vía su internacionalismo a la inquietudes y los aportes externos. Abad alcanzó a merecer con creces y a cultivar con empeño la imagen de un Maestro, Leonardo fue para siempre Compañero. Abad poeta, Leonardo bohemio. Imposible separarlos, pero mal haríamos en pretender homologarlos. Porque fueron uno para muchas cosas y distintos para tantas otras"



