La "bici-revolución" se ha adueñado de París
Los parisinos y los turistas han respondido con entusiasmo al nuevo servicio de alquiler de bicicletas en autoservicio, cuyo primer mes de funcionamiento ha sido todo un éxito, pese a ciertas disfunciones de rodaje.
Los parisinos y los turistas han respondido con entusiasmo al nuevo servicio de alquiler de bicicletas en autoservicio, cuyo primer mes de funcionamiento ha sido todo un éxito, pese a ciertas disfunciones de rodaje. Las bicis, de color gris ratón, 22 kilos de peso (para mejorar su estabilidad), tres velocidades y la luz encendida día y noche se han convertido en una vista familiar de la capital francesa desde la inauguración de "Velib" el pasado 15 de julio. Los resultados del nuevo servicio han superado las expectativas de la alcaldía, cuyo primer edil, Bertrand Delanoe, había acompañado a los primeros usuarios en el paseo inaugural hace un mes, y las de la empresa de carteles publicitarios JCDecaux, que lo explota. "Velib" registra ya 1,65 millones de utilizaciones, y los alquileres rondan los 70.000 al día, con un "pico" de 97.000 el sábado 4 de agosto. A diario, las bicis recorren una distancia de 160.000 kilómetros. El número de abonados anuales (29 euros) ronda los 50.000 en sólo un mes -con lo que debería superarse el objetivo de 200.000 en un año- y las peticiones llegan a razón de 1.200 al día. Para el teniente alcalde de París, el "Verde" Denis Baupin, es una prueba de que "cuando se propone a los parisinos soluciones ecológicas para vivir mejor en la capital, las adoptan masivamente". Dos tercios de los abonados anuales son hombres (un 39 por ciento tiene entre 26 y 35 años). El trayecto medio de estos abonados de larga duración es de un cuarto de hora, frente a 25 minutos para los de corta duración. Hasta el momento, el 97% de las utilizaciones son inferiores al período gratuito de 30 minutos. "Velib" fue lanzado con 10.600 bicis y 750 estaciones repartidas por diversos puntos de la geografía parisina, y va camino de 1.451 estaciones y 20.600 bicis para fin de año, con el fin de que haya una estación cada 300 metros. Actualmente el 86% de las utilizaciones son alquileres de corta duración, pero JCDecaux apuesta por un aumento "considerable" de los abonos anuales desde septiembre, pasadas las vacaciones estivales. "Probablemente vamos a pasar de una utilización relativamente lúdica a una utilización en un marco profesional o estudiantil", indica uno de los responsables de la empresa, Remi Pheulpin. JCDecaux también explota alquileres de bicicletas en Lyon, Toulouse y Besancon (y Marsella en octubre) y acaba de lanzar un servicio similar a "Velib" en Sevilla (España). Su competidor Clear Channel fue un precursor al equipar a Rennes ya en 1998. Localidades de las afueras de París reclaman el servicio. La "fiebre" ciclista también ha alcanzado a otras capitales europeas como Bruselas, Oslo o Viena. Un equipo de Londres planea visitar París esta semana para estudiar el funcionamiento de "Velib". Quizás vea también las llamadas "disfunciones" del sistema, que los responsables atribuyen al período normal de rodaje. Hay desequilibrios flagrantes entre las estaciones de bicis, según su ubicación geográfica y el momento del día o la noche. Unas están desesperadamente vacías y otras totalmente saturadas, por lo que el usuario pierde tiempo buscando alguna otra dónde dejar su "dos ruedas", consciente además de que el tiempo es dinero. El "desafío" ahora es la regulación, para que haya bicicletas y plazas disponibles en cada estación, reconoce la alcaldía. Para reequilibrar las estaciones, unas 50 personas van surcando la capital en furgonetas para llevar las bicicletas de un lugar a otro. Otras 200 se ocupan del mantenimiento. Las reparaciones importantes se llevan a cabo en una gabarra itinerante, "Cyclocity", que cada mañana zarpa de Charenton (afueras de París) hacia la capital con cuatro mecánicos a bordo y va parando en ocho lugares de estacionamiento donde empleados de "Velib" han ido aparcando vehículos estropeados. El plan para el futuro es tener una decena de talleres "fijos". Hasta el momento, según JCDecaux, unas 100 bicis han sido robadas y 200 han sido deterioradas. En cambio, no hay estadísticas sobre los accidentes. Hay atrevidos que circulan alegremente por las aceras, y otros por los carriles del autobús, por donde transitan también los taxistas. Hasta el momento, la "bici-revolución" no ha tenido incidencia en la facturación de los taxis. En cambio, sí afecta a las empresas de alquiler de bicicletas, que calculan una bajada del 50% en su negocio.




