Accidente aéreo en Brasil: no hay rastro de sobrevivientes
La aerolínea brasileña TAM confirmó hoy que no hay sobrevivientes en el accidente de uno de sus aviones, afirmó que la nave estaba en "perfectas condiciones" y evitó atribuir la tragedia que dejó unos 200 muertos a problemas de la pista del aeropuerto de Congonhas en Sao Paulo

Accidente aéreo en Brasil: no hay rastro de sobrevivientes
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La aerolínea brasileña TAM confirmó hoy que no hay sobrevivientes en el accidente de uno de sus aviones, afirmó que la nave estaba en "perfectas condiciones" y evitó atribuir la tragedia que dejó unos 200 muertos a problemas de la pista del aeropuerto de Congonhas en Sao Paulo. En el avión viajaban 186 ocupantes y cerca de 14 personas fueron alcanzadas en un almacén de carga contra el cual se estrelló la aeronave el martes tras una fallida maniobra de aterrizaje en medio de la lluvia. La hipótesis que en las primeras horas cobró más fuerza para explicar el accidente y que ha sido defendida por políticos de oposición, asociaciones de pilotos y expertos en aeronáutica, indican que la pista de Congonhas tiene fallas estructurales y acumulación de agua de lluvia, lo que facilita el derrapaje de los aviones. Pero el presidente de TAM, Marco Antonio Bologna, dijo que sería prematuro atribuir el accidente al estado de la pista y recalcó que habrá que esperar los resultados de las investigaciones. Bologna negó que la pista mojada haya sido la causa del accidente y recalcó que sus aviones acumulan decenas de aterrizajes y despegues en condiciones de lluvia sin ningún inconveniente en Congonhas. La pista de Congonhas fue reformada recientemente y según expertos no fueron terminadas la ranuras que ayudan a detener los aviones y a evitar la acumulación de agua. "Desafortunadamente, no hay señales de supervivientes", declaró Bologna. Entre los pasajeros han sido identificados dos extranjeros, un argentino y un peruano, dijo TAM. Bologna y otros ejecutivos de la empresa que lo acompañaron hoy en una extensa rueda de prensa también defendieron a los pilotos y garantizaron que el avión estaba en perfectas condiciones. El vicepresidente de TAM, Alberto Fajerman, afirmó que ambos pilotos eran comandantes muy competentes con más de 10.000 horas de vuelo en su historial. "Los dos pilotos eran muy experimentados. No había un copiloto en entrenamiento, al contrario de lo que la prensa llegó a señalar", dijo Jajerman. El comandante Kleyber Lima estaba en la empresa desde hacía 19 años, tenía 13.654 horas de vuelo y había hecho su último chequeo el 19 de mayo pasado. El otro comandante, Henrique Stephanini di Sacco, tenía 14.744 horas con un histórico de operaciones en aviones semejantes, dijo. El Airbus MBK A320 accidentado fue incorporado a TAM en diciembre de 2006, tras ser comprado a la costarricense TACA (Transportes Aéreos Centroamericanos). "Tenía 26.320 horas de vuelo y estaba en perfectas condiciones de mantenimiento y navegabilidad" afirmó TAM. La tragedia ha sido definida como "anunciada", por medios de prensa, expertos aeronáuticos y políticos que critican la crónica crisis de la aviación civil brasileña. Esta tesis ha despertado inquietud en miles de pasajeros mientras el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y las empresas aéreas llaman a la calma. TAM dijo que está preocupada en evitar que "informaciones o actitudes precipitadas vengan a generar más problemas y causar todavía más sufrimientos a los familiares y amigos de las víctimas y a los usuarios del transporte aéreo". El avión había despegado de la ciudad de Porto Alegre, en el sur del país. Tras un viaje normal llegó a tocar la pista de aterrizaje, pero se salió de la misma y, después de atravesar una de las avenidas más transitadas de la ciudad, se estrelló contra la edificación de TAM Express, la filial para el transporte de cargas de la propia TAM. Esta es la peor tragedia ocurrida hasta ahora en Brasil y se produce menos de un año después del accidente sufrido el 29 de septiembre de 2006 por un avión de la compañía Gol, que cayó en una región selvática de la Amazonía, con 154 personas a bordo, después de chocar en pleno vuelo con una pequeña aeronave.




