Ecuador pide ayuda internacional para paliar efectos violencia en Colombia
El vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno, pidió ayuda a la comunidad internacional para afrontar los efectos del conflicto interno de Colombia en la zona ecuatoriana fronteriza con ese país
El vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno, pidió ayuda a la comunidad internacional para afrontar los efectos del conflicto interno de Colombia en la zona ecuatoriana fronteriza con ese país. En la inauguración del Encuentro Internacional sobre Realidades de Frontera, en Quito, Moreno se refirió a los efectos del Plan Colombia, tanto en los ecuatorianos que viven en la frontera con ese país, como en los ciudadanos colombianos que huyen del conflicto y se asientan en Ecuador. Moreno recordó el Plan Ecuador, iniciativa que plantea, dijo, "una propuesta de paz, solidaridad, equidad y desarrollo" en la zona fronteriza, contrapuesta al Plan Colombia, desarrollado por Bogotá con el apoyo de Washington para la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico. También recordó el vicepresidente que, según informaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Ecuador es el país con más desplazados de América Latina y, de los 500.000 colombianos que se considera que acoge, la mitad "están en condiciones de refugiados". Insistió Moreno en que se han de aplicar en la frontera medidas de paz y desarrollo, "frente a visiones que priorizan la respuesta militar a este tipo de conflictos", para lo que señaló que se precisan "enormes recursos". Moreno anunció el fortalecimiento de las instituciones de desarrollo "con la misión de ir superando las profundas disparidades que aún persisten en las zonas de frontera" y reiteró su petición de "solidaridad internacional para cooperar en este esfuerzo humanitario". En el acto, Moreno recordó a los ecuatorianos fallecidos en acciones de militares colombianos en la zona fronteriza, que han sido diez en los últimos doce meses, según datos del gobierno. Según él, la política del gobierno ecuatoriano es la de "proteger a los ciudadanos ecuatorianos y hacer los reclamos pertinentes" a Bogotá, que en la casi totalidad de los casos ha acusado a los fallecidos de ser miembros o colaboradores de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Sin embargo, las autoridades de Bogotá no han aportado pruebas de que pertenecieran a la guerrilla, y el gobierno de Quito espera una respuesta del país vecino sobre la muerte de Marcos Quezada, ecuatoriano muerto junto con tres colombianos, el jueves de la semana pasada, por militares de Colombia en la frontera del río San Miguel. Fernando Bustamante, ministro coordinador de Seguridad Interna y Externa, que también asistió al acto, dijo a la emisora Ecuavisa que "el peso de la prueba recae sobre el que acusa y, en estos casos, se ha dicho lo mismo varias veces y estamos esperando respuestas". Bustamante agregó que, si Colombia no prueba convincentemente que Quezada era guerrillero, "Ecuador tiene razones para exigir las reparaciones del caso". Familiares y vecinos de Quezada, así como autoridades de la provincia ecuatoriana de Sucumbíos, fronteriza con el departamento colombiano de Putumayo, donde fue muerto, han asegurado que los cuatro fallecidos se encontraban plantando maíz cuando fueron "asesinados" a tiros por los militares colombianos




