La mitad de la policía mexicana está "contaminada" por el narco, dice experto

Muchos de los asesinatos de policías en el país, sacudido por una ola de violencia del crimen organizado con un saldo de más de mil muertes en lo que va de este año, se deben a esta relación, sostuvo el analista Ricardo Ravelo.

La mitad de la policía mexicana está "contaminada" por el narcotráfico, sea por omisión, por proteger al criminal o por actuar directamente a su servicio, afirmó el especialista mexicano Ricardo Ravelo.

Muchos de los asesinatos de policías en el país, sacudido por una ola de violencia del crimen organizado con un saldo de más de mil muertes en lo que va de este año, se deben a esta relación, dijo Ravelo en una entrevista con Efe.

Ravelo presenta en estos días en México el libro "Herencia maldita", sobre el tráfico de drogas en el país al inicio de la gestión del presidente Felipe Calderón, en el poder desde diciembre, y los retos que el gobernante afronta en ese ámbito hasta que abandone su cargo en 2012.

Para el experto, de profesión periodista, "el 50 por ciento de las policías del país, municipales y estatales, están vinculadas de una u otra manera con la delincuencia", lo que parece haber convertido a la institución "en un cártel (mafioso) más".

Como ejemplo recordó que la policía de Tijuana, ciudad fronteriza con Estados Unidos y ubicada en el noroeste mexicano, "tiene veinte años de lealtad" al cártel de los hermanos Arellano Félix, que tiene su sede en esa ciudad.

Esta situación, según el experto, ha obligado al presidente Calderón a recurrir al ejército en el combate al crimen organizado, algo "muy peligroso" porque la institución castrense "está haciendo suya una guerra que legalmente no le corresponde".

Actualmente, explicó, la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía federal) "tiene investigaciones contra corporaciones policíacas en quince estados del país", entre ellos Nuevo León y Baja California, donde están Monterrey y Tijuana, respectivamente, y Michoacán (oeste) y Tamaulipas (este).

"Hay poco más de 150 detenciones en este momento, otros tantos agentes ya fueron consignados (ante un juez)", en la mayoría de los casos después de ser detenidos por militares o por miembros de la Policía Federal Preventiva (PFP), creada originalmente con personal de Marina, agregó.

El periodista sostiene que los cárteles en boga en México son el de Tijuana, el del Golfo y el de Sinaloa (en alianza con el de Juárez y el de Milenio), aunque son estos últimos los que realmente se están disputando el control del país.

De los tres, según Ravelo, el que menos reveses ha sufrido de las fuerzas de seguridad es el de Sinaloa, al que califica como "el protegido" del gobierno.

¿Las autoridades "están atacando realmente al narcotráfico o están tratando de desconectar las redes del narcotráfico desorganizado para dejar a las grandes elites del negocio intactas?", se pregunta en alusión a la supuesta ventaja con que cuenta el grupo de Sinaloa.

Dicha organización es la más antigua de México y es comandado por por Joaquín "Chapo" Guzmán, quien se fugó de una prisión mexicana de alta seguridad hace seis años.

Otra posible justificación de las autoridades para no atacar a ese grupo es que es "más proclive al consenso que a la violencia", todo lo contrario que el del Golfo, "el primero que incorporó el paramilitarismo al narcotráfico", con la creación del grupo armado "Los Zetas".

La postura del gobierno obedece, en su opinión a la necesidad de que el estado recobre "su hegemonía como órgano rector", como en tiempos del Partido Revolucionario Institucional, que gobernó el país ininterrumpidamente durante 71 años (1929-2000).

"No hay poder criminal sin apoyo del poder político, van de la mano históricamente, por lo menos en México", denunció.

Aclaró que la supuesta permisibilidad con Sinaloa "no es propiamente una política de Estado, pero sí hay sectores del Estado, como la policía, que están vinculados a la protección de este grupo".

El libro subraya también las similitudes entre el México actual y la Colombia que en los años ochenta y noventa del siglo pasado vivió el fenómeno conocido como "narcoterrorismo".

Ravelo afirmó que "la experiencia colombiana es un traje que le queda muy bien a México".

"Para allá vamos", ya que "la lucha que se está librando en este momento contra las organizaciones criminales es un reflejo de lo que ya pasó en Colombia con resultados desastrosos", lamentó.

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