Conductores "agresivos" son un peligro en las calles
Un estudio realizado por profesionales en salud ocupacional, pone en evidencia los altos niveles de agresividad de conductores de servicio público en las calles de las grandes ciudades del país. Seis de cada 10 accidentes obedecen a fallas humanas, muchas veces por problemas sicológicos
Un estudio realizado por profesionales en salud ocupacional, pone en evidencia los altos niveles de agresividad de conductores de servicio público en las calles de las grandes ciudades del país. Seis de cada 10 accidentes obedecen a fallas humanas, muchas veces por problemas sicológicos.El documento divulgado por el Centro de Reconocimiento de Conductores, CRC, señala que el estres, la presión y el exceso de trabajo, afectan la estabilidad emocional de los choferes. Largas jornadas de trabajo, distracciones en la vía y la llamada "guerra del centavo" convierten al conductor en un sujeto hostil, agresivo y hasta peligroso.Según informes médicos, por cada 100 solicitudes de licencia de conducción 4 son negadas por problemas psicológicos o por agresividad. El perfil psicológico de los conductores de buses, busetas, colectivos y taxis, deja muchos interrogantes sobre un transporte responsable y seguro.Una de las conclusiones a la que llegan los especialistas es que la mayoría de los conductores manejan a la defensiva y presentan actitudes que los expertos llaman sicopatías, según lo explica el médico asesor de salud ocupacional Fernando Durán Barrera.La ley de tránsito vigente establece que un conductor de servicio público debe someterse a exámenes médicos o psicológicos mínimo cada tres años. Pero, en un alto porcentaje de los casos, estos exámenes no se cumplen y en otros, los conductores recurren a certificados médicos falsos, para evadir este requisito y conseguir su licencia, según denunció el gerente de uno de los centros de Reconocimiento de Conductores, Eulises Espinosa Orozco. Los conductores trabajan hasta 18 horas continuas.Los expertos y los propios motoristas reconocen que en Colombia, no hay un control efectivo sobre sus condiciones físicas y psicológicas, en las que se ejerce este oficio.




