El primer ministro israelí hace oídos sordos a la protesta que pedía su renuncia
El primer ministro israelí Ehud Olmert ha decidido ignorar el llamamiento de más de 100.000 manifestantes que le exigieron anoche la dimisión en la plaza Isaac Rabin de Tel Aviv, según informaron fuentes gubernamentales
El primer ministro israelí Ehud Olmert ha decidido ignorar el llamamiento de más de 100.000 manifestantes que le exigieron anoche la dimisión en la plaza Isaac Rabin de Tel Aviv, según informaron fuentes gubernamentales. El jefe del Gobierno, responsabilizado por graves fallos en la conducción de la guerra del año pasado contra la milicia de Hizbulá en el Líbano, admitió su responsabilidad y, según las mencionadas fuentes, se dispone a corregir los errores con la asistencia de un comité ministerial y el asesoramiento de un equipo de expertos encabezados por el general Amnón Lípkin Shájak. El comité y el equipo que lo asesorará, para lo cual tiene 30 días a fin de proponer un programa de acción, fueron designados esta semana tras el informe de la Comisión Winograd, que estudió durante más de seis meses la conducta del Gobierno y las Fuerzas Armadas en esa guerra de 34 días, en julio y agosto del año pasado. En la multitudinaria concentración de anoche en Tel Aviv, en la que según los organizadores participaron unas 200.000 personas, se dieron cita manifestantes de diversos sectores políticos, desde los de la oposición de derechas hasta los de la izquierda pacifista. La diferencia entre esos dos sectores políticos es que estos últimos, pese a que coincide con los primeros en que Olmert, del Partido de centro Kadima, debe dimitir por esos errores, se oponen a la celebración de unas elecciones anticipadas, pues creen que las ganaría el ex primer ministro Benjamín Netanyahu. La izquierda pacifista ve en Netanyahu un peligro para concertar la paz con el pueblo palestino y con el mundo árabe en general. "Para mí no hay dudas de que la manifestación de Tel Aviv, que no es cosa de todos los días, tendrá gran influencia... no digo que Olmert ve esta concentración y dimite, pero influirá en su derredor, sobre su Partido, sus asesores y sus allegados", dijo el líder del bloque pacifista Meretz, Iosi Beilin, uno de los que abogan por "cambiar el Gobierno pero sin ir a nuevas elecciones". Beilin opina que Olmert debe dimitir y que el Poder Ejecutivo debiera quedar a cargo del veterano viceprimer ministro Simón Peres, del sector pacifista y el político israelí de mayor prestigio. Según Beilin, Olmert y sus colaboradores "no podrán seguir soportando la continua oposición de la derecha y de la izquierda, de hecho la de toda la ciudadanía contra una sola persona". En esta situación, será clave en el futuro de la coalición de Gobierno, que cuenta con una holgada mayoría de 78 escaños entre los 120 del Parlamento (Kneset), la decisión que adopte el próximo domingo 13 el Comité Central del Partido Laborista, su socio principal. El organismo supremo del Partido Laborista, que preside el ministro de Defensa Amir Peretz, deberá decidir si permanece en el Gobierno con Olmert, o si lo abandona para eventualmente sumarse a otro Ejecutivo el Partido Kadima. Peretz, cuya dimisión también exigieron los manifestantes en Tel Aviv, está en plena campaña para conseguir la reelección como líder del laborismo en los comicios internos del próximo día 29 y, según sus partidarios, dejará "muy en breve" el Ministerio de Defensa. Pero en todos los casos, según los comentaristas parlamentarios de la prensa local, es difícil prever una disociación total entre los laboristas y el Partido Kadima ante la posibilidad, a juzgar por los sondeos de opinión, de que los partidos de la derecha, comenzando por el Likud de Natanyahu, puedan regresar al poder.




