Hoy es el día mundial de la tuberculosis
La epidemia mundial de tuberculosis se ha estabilizado por primera vez desde que en 1993 se declaró emergencia de salud pública, pese a la presencia cada vez más preocupante de catalizadores como el VIH y el desarrollo de resistencia a los fármacos existentes.
La epidemia mundial de tuberculosis se ha estabilizado por primera vez desde que en 1993 se declaró emergencia de salud pública, pese a la presencia cada vez más preocupante de catalizadores como el VIH y el desarrollo de resistencia a los fármacos existentes. En vísperas del Día Mundial de la Tuberculosis, la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió hoy un informe en el que asegura que "la epidemia alcanzó su pico en 2004, se estabilizó en 2005 y está a punto de empezar a remitir". De hecho, aunque el número de nuevos casos sigue en aumento (el 5,4 por ciento más en 2005 con respeto al año anterior), la tasa mundial de prevalencia y de mortalidad "probablemente" han descendido en los últimos años, al tiempo que el porcentaje de nuevos casos respecto al total de la población se mantuvo estable o cayó en las seis regiones en que la OMS divide el planeta. De confirmarse ese último dato, uno de los Objetivos del Milenio -revertir el avance de la tuberculosis en 2015- se abría cumplido con diez años de adelanto. Los esfuerzos internacionales acometidos para erradicar una enfermedad infecciosa, que ataca particularmente los pulmones, han conseguido que el 60 por ciento de los nuevos casos se detecte y que la mayoría se cure. Sin embargo, la enfermedad aún mata a 4.400 personas diarias, lo que supuso 1,6 millones de personas en 2005, de las que 195.000 eran portadoras del VIH, según el informe. Además, de los cerca de 2.000 millones de personas que tienen el virus (uno de cada tres habitantes del planeta), cada año desarrollan la enfermedad 8,8 millones de personas más, de las que 7,4 millones están en Asia y Africa subsahariana. Uno de los principales problemas para atajar el avance de la enfermedad es que su virus se propaga muy fácilmente entre los enfermos de sida, de forma que la tuberculosis se ha convertido en la principal causa de muerte entre los afectados por el VIH. "Aún hay que hacer un importante esfuerzo en concienciar a la sociedad de que la presencia del VIH y de la tuberculosis están muy relacionadas", explicó la directora general de la OMS, Margaret Chan, en la presentación del informe. Por ello, lamentó que, aunque la realización de pruebas de detección del VIH en pacientes con tuberculosis está aumentando rápidamente en Africa (el continente más afectado por ambos problemas), las dirigidas en sentido contrario aún son muy escasas. La otra gran amenaza en la lucha contra la epidemia es el desarrollo de resistencia a los fármacos por parte del virus de la tuberculosis, tanto a los medicamentos más potentes o de primera línea (tuberculosis multirresistente, MDR-TB) como a los más antiguos o de segunda línea (extremadamente resistente, XDR-TB). El propio director del departamento "Stop TB" de la OMS, Mario Raviglione, reconoció que no se conoce la magnitud del problema de la XDR-TB -provocado generalmente por el abandono o mala administración de los tratamientos-, pero reconoció que "es una seria amenaza para los progresos alcanzados" ante la que "los países más afectados están tardando demasiado en reaccionar". Debido precisamente a esos dos catalizadores (el sida, que se observa principalmente en Africa, y la resistencia a fármacos, sobre todo en China y el ámbito de la antigua Unión Soviética), los expertos calculan que los fondos necesarios para detener la propagación de la enfermedad ascienden a 56.000 millones de dólares para el periodo 2006-2015. Chan apuntó también que otras prioridades son "conseguir nuevos métodos de diagnosis, medicamentos y vacunas, mientras que a nivel local se deben reforzar los recursos de laboratorio para no perder el terreno ganado a la enfermedad". Según el informe, en 2007 se invertirán 2.000 millones de dólares en ese objetivo, de los que 1.200 serán aportados por los gobiernos nacionales, especialmente Brasil, China, Rusia, la India, Indonesia y Sudáfrica. Sin embargo, se necesitarían otros 1.100 millones para aplicar las disposiciones previstas en el Plan Mundial para la Lucha contra la Tuberculosis en los 84 países más afectados.




