Jamal Zougam asegura que está acusado de la masacre del 11-M "por venganza"
Basel Ghalyoun, otro de los presuntos autores materiales del 11-M, responde en estos momentos a las preguntas de la Fiscalía en el juicio por los atentados. Ghalyoun se ha sentado en el banquillo después de que terminara la declaración de Jamal Zougam, también señalado como uno de los que colocaron las bombas en los trenes.
Basel Ghalyoun, otro de los presuntos autores materiales del 11-M, responde en estos momentos a las preguntas de la Fiscalía en el juicio por los atentados. Ghalyoun se ha sentado en el banquillo después de que terminara la declaración de Jamal Zougam, también señalado como uno de los que colocaron las bombas en los trenes. Zougam ha vuelto a negar su participación en los atentados y ha condenado la matanza porque "no estoy de acuerdo con este atentado y con que se acabe con la vida de personas inocentes por motivos religiosos, políticos u otros".El juicio se ha reanudado esta mañana después de que el viernes el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, interrumpiera la sesión porque el acusado se mostró œcansado tras responder a las preguntas de la fiscal y a las de parte de las acusaciones. Hoy, Zougam, para quien el Ministerio Público pide 38.654 años de cárcel, ha cambiado de estrategia y sólo ha respondido a las preguntas de su abogado. Así, ha dicho que se encuentra en el banquillo de los acusados porque se negó a colaborar con la policía como confidente, algo que le ofrecieron antes de los atentados. œSi hubieras colaborado con nosotros, no estarías aquí, ha dicho que le espetaron una vez detenido tras el atentado. Por ello, cree que está acusado en el juicio "por venganza".Zougam regentaba un locutorio en Lavapiés donde se vendieron las tarjetas telefónicas prepago de los móviles que activaron las bombas. Hoy ha negado que fuera la persona que vendió las tarjetas, ya que su socio en el locutorio donde se vendieron, Mohamed Bekkali, las guardaba en su domicilio para evitar robos en el local. "Es por eso que yo no pude suministrar las tarjetas, porque para eso se las tenía que haber pedido a mi socio", ha dicho. Además, ha vuelto a condenar los atentados y que él nunca cometería un atentado en España porque vive en este país desde 89 y "es como mi país. Aquí vivo aquí trabajo y aquí como".Tras condenar los atentados, Zougam ha negado pertenecer a ningún grupo terrorista, mencionando a Al Qaeda, ETA, las Brigadas de la Muerte, Ansar el Islam, el GRAPO o el Grupo Islamista Combatiente Marroquí.Basel GhalyounTras Zougam, se ha sentado en el banquillo de los acusados Basel Ghalyoun, considerado por la fiscal como otro de los autores materiales, aunque el juez instructor Juan del Olmo no le procesó como tal al estimar que había dudas en la identificación que de él hizo un testigo que aseguró verle en uno de los cuatro trenes atacados. Ghalyoun ha negado también tener relación con los atentados y ha dicho que la foto que sirvió para que un testigo le incriminara había sido tratada on un programa informático. Ayudado por la lectura de una serie de folios que el juez le ha permitido consultar, el sirio ha negado todas las acusaciones.El juez pide papeles al CNIEl presidente del tribunal del juicio por los atentados del 11-M, Javier Gómez Bermúdez, ha pedido al Gobierno la desclasificación de los documentos del CNI sobre una reunión que mantuvo el ex minero José Emilio Suárez Trashorras el 17 de marzo de 2004 con varios agentes de inteligencia y policías. Trashorras dijo en ella que Jamal Ahmidan, el Chino, tenía contactos con varios etarras presos en la prisión de Cañaveras. El tribunal ha pedido que se desclasifiquen los documentos relativos a ese encuentro, celebrado tres días antes de la detención de Trashorras y cinco antes de su declaración ante el juez. El ex minero, acusado de suministrar a los terroristas islamistas la dinamita con la que atentaron en los trenes de Madrid, habló ante los agentes de supuestos contactos entre terroristas de ETA y Jamal Ahmidan en la prisión de Cañaveras (Cuenca). La policía llegó a investigar esos contactos, concluyendo que no había indicios de importancia que avalaran una posible colaboración entre los etarras y los islamistas.Estos informes del CNI ya fueron solicitados por el juez a finales de enero, pero el Centro de Inteligencia se negó a facilitarlos porque los consideró información secreta. El juez trasladó esta respuesta a las acusaciones y éstas instaron al juez a que pidiera la desclasificación de los documentos.




