Dos medicamentos contra el Parkinson dañan al corazón
Dos medicinas usadas para combatir el mal de Parkinson causan graves efectos de carácter cardíaco, según revelan hoy dos estudios publicados hoy por la revista "The New England Journal of Medicine".
Dos medicinas usadas para combatir el mal de Parkinson causan graves efectos de carácter cardíaco, según revelan hoy dos estudios publicados hoy por la revista "The New England Journal of Medicine". Se trata de pergolide, que se comercializa con el nombre de Permax, y cabergoline, (Dostinex) que aumentan de manera considerable el riesgo de lesiones en las válvulas cardíacas, según los estudios. En uno de ellos se analizó el historial médico de 11.417 pacientes en el Reino Unido y en otro, en Italia, se sometió a pruebas a 245. Ambos constataron los resultados de investigaciones anteriores que señalaban que esos medicamentos ponen en actividad un receptor celular conocido como 5-HT2b, el cual puede lesionar las válvulas cardíacas y causar un paro cardíaco y la muerte. El estudio británico mostró que los enfermos de Parkinson a los que se diagnosticó el pergolide aumentaron 7,1 veces el riesgo de sufrir lesiones en las válvulas cardíacas en comparación con pacientes que siguieron otro tratamiento. En los casos en que la dosis fue elevada el peligro aumentó 37 veces. En el estudio italiano, a un grupo de pacientes se administró pergolide y el otro, cabergoline. Un tercero recibió un tratamiento alternativo contra el mal de Parkinson. Esta enfermedad es un trastorno degenerativo del sistema nervioso central que afecta la capacidad motriz y el habla del paciente. Además, se caracteriza por la rigidez muscular y el movimiento involuntario. Los resultados del último estudio mostraron que el 23,4 por ciento de los pacientes que recibieron pergolide y 28,6 por ciento a los que se administró carbegoline sufrieron problemas cardíacos en comparación con sólo el 5,6 por ciento en el grupo de control. "Recomendamos a los médicos que no receten medicinas que tengas estas propiedades bioquímicas", manifestó Bryan Roth, investigador de la Universidad de Carolina del Norte en un comentario publicado en la revista.




