Irán desafía a la ONU y Bush dice que tiene que haber consecuencias
Irán sigue sin dar señales de ceder a las presiones y amenazas de sanciones por la comunidad internacional, y mantendrá su controvertido programa de enriquecimiento de uranio, según el último informe del OIEA divulgado en Viena.
Irán sigue sin dar señales de ceder a las presiones y amenazas de sanciones por la comunidad internacional, y mantendrá su controvertido programa de enriquecimiento de uranio, según el último informe del OIEA divulgado en Viena. "Irán no ha suspendido sus actividades relacionadas con el enriquecimiento (de uranio)", sentencia el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Mohamed El Baradei, en su informe enviado hoy al Consejo de Seguridad de la ONU al cumplirse el plazo otorgado a Teherán. El informe agrega que "Irán no ha respondido a los asuntos de verificación pendientes desde hace tiempo y tampoco ha ofrecido la transparencia necesaria para eliminar las incertidumbres relacionadas con algunas de sus actividades". El OIEA sigue sin hacer progresos en sus esfuerzos de verificar si las declaraciones son correctas y completas para confirmar la naturaleza pacífica del programa nuclear de Irán, concluye El Baradei. Los países miembros del Consejo de Seguridad deberán comenzar los próximos días las deliberaciones para decidir si adoptan sanciones económicas y diplomáticas contra la República Islámica. La resolución 1696 del pasado 31 de julio establece que Irán debe suspender "todas las actividades" relacionadas con el enriquecimiento de uranio, un material "sensible" debido a su doble uso, militar y civil. "Irán ha vuelto a introducir (uranio en gas) UF6 en una cascada de 164 centrifugadoras el pasado 24 agosto" para enriquecer uranio", precisa el documento, y avanza que las autoridades de Teherán quieren instalar y poner en funcionamiento una nueva cascada en el mes de septiembre. De todas formas, esas actividades tienen un carácter científico porque para producir uranio enriquecido a nivel industrial se requieren miles de centrifugadoras. Durante las pruebas efectuada en la planta piloto de Natanz (centro de Irán) "un total de seis kilos de UF6 han sido introducidos en las máquinas y enriquecidos hasta diversos niveles", añade el documento confidencial del OIEA. Un diplomático cercano a la agencia nuclear de la ONU declaró hoy a Efe que "lo encontrado por los inspectores indica que el desarrollo cualitativo y cuantitativo del programa de enriquecimiento de uranio (de Irán) sigue siendo mas bien limitado". Otra fuente destacó que "los inspectores no han obtenido ninguna prueba concreta de que el programa nuclear de Irán sea militar". No obstante, agregó que "han surgido nuevas preguntas sobre el alcance y la naturaleza del programa atómico". De hecho, el documento del OIEA revela que los inspectores han hallado nuevas huellas de uranio altamente enriquecido (UAE) en una instalación de deshechos nucleares. Un diplomático próximo al organismo dijo a Efe que esos restos de UAE "no se parecen a los encontrados hasta ahora en otros lugares de Irán", aunque no quiso detallar su pureza exacta, de la que hasta un 20 por ciento se habla de uranio poco enriquecido (UPE). El UPE se usa para fabricar combustible nuclear, mientras que el UAE sirve para construir bombas atómicas. Por otra parte, el OIEA afirma que Teherán sigue sin dar explicaciones sobre las huellas de UAE halladas en una antigua instalación en la Universidad Técnica de Teherán. Los inspectores denuncian, además, que no han podido hablar con un antiguo responsable de esa instalación, que en su momento intentó adquirir equipos y materiales de doble uso (civil y militar). El OIEA denuncia igualmente que durante todo el verano pasado las autoridades iraníes han puesto trabas a los inspectores internacionales para obtener visados de múltiple entrada y salida al país, tal y como establece el acuerdo de salvaguardas firmado entre el organismo e Irán. El Baradei lamenta en su informe que Irán siga sin aplicar las reglas del Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP), que permitiría inspecciones sin aviso previo a cualquier instalación atómica. Teherán suspendió su cooperación en el marco del Protocolo adicional en febrero cuando el dossier iraní fue enviado al Consejo de Seguridad. Un diplomático cercano al OIEA dijo hoy que "con cada día que pasa sin aplicarse el Protocolo (Adicional) menos seguridades puede dar la agencia sobre el programa nuclear iraní".Bush pide que la actitud desafiante de Irán tenga "consecuencias"El presidente de EEUU, George W. Bush, dijo hoy que debe haber "consecuencias" por el desafío de Irán a la comunidad internacional al desarrollar un programa nuclear que, según él, tiene como objetivo obtener armas nucleares. "Debe haber consecuencias para Irán por su desafío y no podemos permitirle que elabore armas nucleares", dijo Bush en un discurso en Salt Lake City (Utah). "El mundo se enfrenta ahora a una grave amenaza por parte del régimen radical de Irán", dijo. "Sabemos la cantidad de sufrimiento que ha creado el apoyo de Irán al terrorismo y podemos imaginar cuánto peor sería si se permitiera a Irán adquirir armas nucleares", añadió. El presidente recordó que hoy se cumple la fecha límite dada por el Consejo de Seguridad de la ONU a Teherán para que deje de enriquecer material atómico, so pena de enfrentarse a sanciones. "Hasta ahora Irán no ha respondido más que con desafíos", dijo Bush. "Es hora de que Irán tome una decisión", afirmó. En su discurso, el presidente de EEUU acusó a Irán de armar, financiar y asesorar al grupo chií Hizbulá, que opera en el sur del Líbano, así como de dar apoyo a los insurgentes en Irak. Además, señaló que el Gobierno de Teherán no respeta los derechos humanos de millones de iraníes.¿Qué puede seguir?Después de que Irán haya dejado pasar hoy el más reciente plazo concedido por la comunidad internacional para que interrumpa su controvertido programa de enriquecimiento de uranio, se abre ahora un amplio abanico de posibles escenarios en esta disputa. La resolución 1696, adoptada el pasado 31 de julio, exige a Irán suspender todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento, y su incumplimiento permite a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU "adoptar medidas apropiadas" bajo el artículo 41 del capítulo 7 de la Carta de Naciones Unidas. Ese apartado se refiere a sanciones comerciales o diplomáticas, pero excluye explícitamente el uso de la fuerza militar. La resolución no contiene ningún automatismo para dictar sanciones, sino que requiere nuevas deliberaciones en el seno de los cinco miembros con derecho a veto en el Consejo, es decir, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, China y Rusia. Según el Reino Unido, estas negociaciones podrían iniciarse en dos semanas en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, aunque EEUU ya ha dicho que prefería hacerlo antes. A diferencia de las potencias occidentales, Rusia y China no consideran los riegos del programa nuclear iraní como urgentes y abogan por eso continuar por la vía del diálogo. El trasfondo de esta postura más suave podría ser que ambos países tienen importantes relaciones comerciales y nucleares con la República Islámica. Según informa hoy el diario "The New York Times", Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Alemania ya se han puesto de acuerdo sobre una lista de primeras sanciones contra Teherán. En julio pasado estos cuatro países, más Rusia y China, presentaron a Irán un amplio paquete de incentivos comerciales y nucleares bajo la condición de que Teherán suspenda los aspectos más delicados de su programa atómico. Las sanciones pactadas por el bloque de países occidentales esta semana tendrían como objetivo -según diplomáticos europeos y estadounidenses- bloquear el programa nuclear iraní con un embargo de materiales atómicos y prohibir que científicos nucleares iraníes viajen libremente por el mundo. En caso de que Irán siga ignorando las demandas del Consejo de Seguridad, se podría ampliar la prohibición de viajes a funciones del gobierno iraní, al tiempo que se congelarían cuentas bancarias de la República Islámica en el exterior. Otras medidas serían un embargo de armas contra Irán, así como limitaciones en el tráfico aéreo civil y en el otorgamiento de créditos internacionales. Por el momento, la posibilidad de un ataque militar unilateral de parte de Estados Unidos ha queda prácticamente descartada tras la sangrienta experiencia israelí en la guerra contra el grupo chií Hizbulá -apoyado por Irán- en el sur del Líbano. Aparte del temor a encender más todavía los ánimos en Oriente Medio, no está nada claro si un ataque militar puede destruir todas las instalaciones nucleares iraníes, que se encuentran dispersadas por todo el país persa y que en parte están incluso bajo tierra. Por su parte, Irán podría contestar a un régimen internacional de sanciones con un bloqueo petrolero, lo que dispararía los precios del crudo, ya que el país persa es el cuarto exportador mundial de crudo. Además, los ayatolas podrían desatar una nueva ola de violencia en Oriente Medio a través de Hizbulá en el Líbano (a donde en las próximas semanas llegaran miles de soldados de la ONU), pero también en Irak y los territorios palestinos ocupados. Otra posible respuesta de Irán sería abandonar el Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP), tal y como lo hizo a finales de 2002 Corea del Norte, lo que podría desatar una verdadera crisis en el régimen internacional de no proliferación de este tipo de armas.




