Finaliza la cumbre del G-8 muy condicionada por la crisis de Oriente Medio
Los jefes de Estado y de Gobierno del G-8 finalizaron hoy su cumbre anual, en una última jornada de trabajo que, como en las anteriores, estuvo muy condicionada por la crisis en Oriente Medio.
Los jefes de Estado y de Gobierno del G-8 finalizaron hoy su cumbre anual, en una última jornada de trabajo que, como en las anteriores, estuvo muy condicionada por la crisis en Oriente Medio. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dijo hoy en la rueda de prensa final que la cumbre, la primera que organiza en el G-8, "había sido un éxito" y que todos los objetivos planteados fueron asumidos por los participantes. No obstante, Putin admitió que la crisis en el Líbano había añadido tensión a las labores de la cumbre, pues hubo que coordinar la declaración "sin preparación previa alguna". Antes de que comenzara la sesión de trabajo de hoy, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, propuso el envío a la zona de una fuerza de estabilización, una vez cesen los ataques y se reciba el informe que elaborará un equipo de la ONU. A la idea se sumó el primer ministro británico, Tony Blair, al mismo tiempo que el presidente de Francia, Jacques Chirac, hablaba de la importancia de dicha fuerza para poner en práctica la parte de la resolución 1559 de Naciones Unidas que aún queda por cumplir, es decir, el desmantelamiento de las milicias armadas en el Líbano. Según Putin, el G-8 se ha dirigido al Consejo de Seguridad con la petición de estudiar la posibilidad de enviar fuerzas al Líbano y, además, subrayó que se necesitará "la conformidad" de las partes implicadas en el conflicto. Chirac dijo también en rueda de prensa que el envío de la fuerza al Líbano ya fue sugerida en el comunicado sobre la crisis de Oriente Medio que fue elaborado ayer por el G-8 y que Annan la había asumido hoy. En su declaración de ayer, el G-8 decía que "daríamos la bienvenida a que el Consejo de Seguridad de la ONU examine la posibilidad de una presencia internacional" en la zona. El presidente Chirac dijo que "la situación exige una intervención exterior para parar las agresiones y asegurar la estabilidad de las fronteras". También dijo que es "absolutamente esencial" que se cumpla en su integridad la resolución 1599 de Naciones Unidas, que estipula la salida de las fuerzas extranjeras en el Líbano (en alusión al ejército sirio, que ya se marchó) y el desmantelamiento de las milicias armadas en ese país (Hizbulá). El primer ministro británico, Tony Blair, dijo en rueda de prensa que la fuerza tendría que ser "significativamente mayor" y tener "una misión mucho más específica" que el actual contingente de la ONU en la zona, UNIFIL, que tiene casi 2.000 miembros y que fue creado en 1978. Chirac habló de fuerza de interposición o de "cordón sanitario para parar las agresiones y asegurar la estabilidad de las fronteras", algo que sólo puede hacer Naciones Unidas. Funcionarios estadounidenses afirmaron que Washington quiere esperar a ver el informe que realizará un equipo de Naciones Unidas sobre el terreno antes de tomar una decisión. En su última sesión de trabajo, los líderes del G-8 (Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Japón, Canadá, Rusia y Estados Unidos) recibieron a sus colegas del llamado G-5, que representan a todos los países en desarrollo. El G-5 está integrado por India, China, México, Brasil y Sudáfrica, a los que se unió hoy, en representación de los africanos, el presidente de la República de Congo, Denis Sassou-Nguesso. Putin afirmó que el debate sobre el desarrollo del comercio mundial ha sido tenso, pero que todos se han convencido de que "sin países como China y la India es imposible abordar los problemas financieros y económicos mundiales". A modo de resumen, destacó las iniciativas aprobadas por el G-8 sobre las enfermedades infecciosas, la seguridad energética y la ayuda a Africa. Sobre la seguridad energética, decisión que Putin calificó como "principal", el presidente ruso dijo que "por primera vez se habría tratado en todo su conjunto: la extracción, el transporte y la distribución". "Esto conducirá a un clima de inversiones estable y atractivo", dijo Putin, idea que durante la sesión de trabajo fue compartida por otros interlocutores, como China, que según su presidente, Hu Jintao, es a la vez el mayor productor y consumidor de energía del mundo. Sobre otros temas de política exterior aprobados por la cumbre del G-8, Putin se refirió a las crisis con Corea del Norte e Irán, que deben resolverse de forma "exclusivamente democrática". El presidente ruso también se refirió al "sustancial aporte" que hizo a los debates el chino Hu Jintao.




