Crisis de los misiles provoca el fracaso de la reunión entre las 2 coreas
La tensión generada por las crisis de los misiles norcoreanos hizo fracasar hoy la reunión interministerial de las dos Coreas en Pusan, que concluyó con la retirada inesperada del Norte sin alcanzar ningún acuerdo para poner fin a ese conflicto.
La tensión generada por las crisis de los misiles norcoreanos hizo fracasar hoy la reunión interministerial de las dos Coreas en Pusan, que concluyó con la retirada inesperada del Norte sin alcanzar ningún acuerdo para poner fin a ese conflicto. La delegación norcoreana abandonó en la tarde de este jueves Pusan, ciudad a 450 kilómetros de Seúl, tras responsabilizar a Corea del Sur del fracaso de las negociaciones, que deberían haberse prolongado hasta mañana viernes. La desbandada norcoreana fue anunciada por la mañana, una vez que quedó claro que Pyongyang se negaba en banda a abordar la crisis provocada por el múltiple lanzamiento de misiles del 5 de julio y en cambio exigía, sin condiciones, más comida y ayuda del Sur. En un breve comunicado difundido a la prensa, la delegación encabezada por el asesor jefe del Gobierno norcoreano, Kwon Ho-ung, afirmaba que "Corea del Sur debía asumir toda la responsabilidad" de la retirada de Corea del Norte de la mesa de negociaciones antes de tiempo. "Corea del Sur no ha sabido distinguir de dónde llega la amenaza militar y el peligro de guerra", aseveró el comunicado norcoreano, que además acusaba a Seúl de poner "obstáculos artificiales" a la reconciliación coreana en este encuentro bilateral. Esta era la décimo novena reunión interministerial desde la cumbre intercoreana de junio de 2000, y estaba cargada de gran significado al ser el primer encuentro a alto nivel de los dos países tras los acontecimientos de la semana pasada. El miércoles 5 de julio, Corea del Norte disparó siete misiles, uno de ellos intercontinental y el resto de medio y corto alcance, que cayeron en el Mar del Japón y provocaron el desconcierto y la preocupación en el este de Asia. El asunto fue llevado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por Japón y Estados Unidos, y está pendiente la adopción de una eventual resolución condenatoria o una declaración presidencial crítica por parte de ese órgano ejecutivo. Durante estas conversaciones de Pusan, Corea del Sur trató de persuadir al Norte para que retornara al diálogo multilateral sobre su programa de armas nucleares y acatara la moratoria de lanzamiento de misiles que suscribió en 1999. El jefe de la delegación surcoreana y ministro de Unificación del Sur, Lee Jong-seok, trasladó al régimen norcoreano el recelo de Seúl y de la comunidad internacional sobre esa prueba de misiles y pidió a Pyongyang que no hiciera nuevos lanzamientos. Lee llegó ayer a acusar al Norte de haber amenazado con el lanzamiento de esos misiles la propia seguridad de Corea del Sur. Corea del Norte reiteró que esa prueba de misiles era parte de unos ejercicios militares ordinarios y una respuesta a las maniobras organizadas en el Pacífico por Estados Unidos y sus aliados de la zona, entre ellos Japón y Corea del Sur. Kwon afirmó que la política militarista de disuasión de Corea del Norte, basada en los arsenales de misiles y su recientemente creado poder nuclear (Pyongyang anunció en febrero de 2005 que tenía ya armas atómicas), en realidad "está protegiendo también" a Corea del Sur. Mientras se producían estos frustrados intentos en Pusan para aliviar la tensión de esta crisis de los misiles, EEUU estaba llevando a cabo en Pekín una ofensiva diplomática encaminada a utilizar la supuesta ascendencia de China sobre Corea del Norte para llamar al régimen norcoreano a la negociación. Sin embargo, el enviado especial de EEUU y secretario de Estado Adjunto, Christopher Hill, concluyó su mediación decepcionado por la cerrazón norcoreana y preocupado por el hecho de que Pyongyang también parece haber escapado al control de Pekín. "China ha hecho tanto por ese país y ahora ese país parece dispuesto a apoderarse de toda la generosidad china sin dar nada a cambio", dijo Hill. El enviado de EEUU visitó en la última semana Pekín, Seúl, Tokio y de nuevo la capital china, donde también ha tratado de persuadir a sus autoridades para que apoyen una resolución de la ONU condenatoria de Corea del Norte. Sobre la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, donde China y Rusia se oponen a la imposición de sanciones a Pyongyang, Hill dijo que "habrá un mensaje muy fuerte y muy claro hacia Corea del Norte". No obstante, China pidió a EEUU que dé un primer paso en dirección al entendimiento y retire sus sanciones impuestas a varias instituciones financieras relacionadas con Corea del Norte. Pyongyang exige ese paso como requisito indispensable para retornar a la mesa de negociaciones con Corea del Sur, China, EEUU, Rusia y Japón sobre su programa nuclear, interrumpidas desde noviembre pasado.




