Astronautas completan segundo paseo espacial
Los astronautas Piers Sellers y Michael Fossum cumplieron hoy la segunda jornada de labores fuera de la Estación Espacial Internacional (EEI), mientras continúa el trasiego de suministros desde el transbordador Discovery al puesto orbital.
Los astronautas Piers Sellers y Michael Fossum cumplieron hoy la segunda jornada de labores fuera de la Estación Espacial Internacional (EEI), mientras continúa el trasiego de suministros desde el transbordador Discovery al puesto orbital. Durante siete horas Sellers y Fossum, sujetos durante parte de la operación al brazo robótico operado por las astronautas Lisa Nowak y Stephanie Wilson, flotaron en torno a la EEI para instalar una nueva bomba de los sistemas ambientales del complejo que orbita a 395 kilómetros de la Tierra. "Mira la Tierra allá abajo", dijo Sellers cuando a las 12:14 GMT se abrió la compuerta. "`Es tan hermosa!". Mientras el Discovery y la EEI, acoplados, orbitaban la Tierra a más de 27.000 kilómetros por hora, Fossum y Sellers se movieron lentamente, con la misma gracia con la que Nowak y Wilson manejaron el brazo robótico articulado, de casi 30 metros de longitud. Durante un paseo un aparato que impide que los astronautas floten libremente lejos de las naves casi se soltó del arnés de Sellers. En dos ocasiones el Control de Misión en el Centro Espacial Johnson de Houston (Texas) dio instrucciones a Fossum para que inspeccionara los impulsores de emergencia en la mochila de Sellers, que se había aflojado. Durante toda el tiempo que Fossum y Sellers estuvieron fuera, el ruso Pavel Vinogradov, el estadounidense Jeffrey Williams y el alemán Thomas Reiter, que forman la tripulación de la EEI, continuaron el trasiego de suministros desde el módulo Leonardo del Discovery. La EEI es un proyecto en el que participan 16 naciones y que tendrá un costo de unos 100.000 millones de dólares. Los transbordadores espaciales estadounidenses han cumplido un papel crucial en el traslado de partes para la construcción del complejo y el relevo de tripulaciones. Una vez que termine el traspaso de casi 2,7 toneladas de alimentos, agua, aire y otros suministros y equipos, comenzará la carga en el Leonardo de un volumen similar de desechos y experimentos científicos que se han acumulado en la EEI en los últimos tres meses. Dos horas y media después de su salida, Fossum y Sellers terminaron la instalación de un equipo de bombeo en un hueco de la plataforma de la EEI. El aparato, que pesa unos 600 kilogramos y se usa para bombear amoníaco líquido en todo el sistema de enfriamiento de la estación, fue retirado de la bodega del Discovery por el brazo robótico que manejaba en ese momento Nowak. Cinco horas y 45 minutos después de iniciada la labor en el exterior del complejo, los trabajadores espaciales llevaron a cabo la instalación de un nuevo cable y carrete que se usará para el movimiento de partes a lo largo de la EEI. El sábado, cuando se efectuó la primera caminata espacial de esta misión, la agencia espacial estadounidense NASA concluyó que el Discovery se encuentra en buenas condiciones para el retorno a la Tierra, después de su separación de la EEI el próximo viernes. Los trabajos del sábado sirvieron para comprobar que se podría reparar el casco de los transbordadores aún si las naves no están acopladas a la EEI. Esto es vital para el futuro de los transbordadores, naves que entraron en operación hace un cuarto de siglo y de las cuales dos resultaron destruidas en accidentes que costaron la vida de 14 astronautas. Antes, en 1986, el Challenger estalló pocos segundos después de su lanzamiento y murieron siete astronautas. El 1 de febrero del 2003, el Columbia, con siete astronautas, se desintegró cuando retornaba a la Tierra. La investigación posterior mostró que trozos de la espuma que aisla el tanque de combustible que se desprendieron durante el lanzamiento habían chocado contra los paneles exteriores de la nave y los habían dañado. Los ingenieros de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio estadounidense (NASA, siglas en inglés) han determinado que dos pedazos de material aislante que sobresalen del casco del transbordador en esta misión del Discovery no representan peligro alguno para la nave a la hora del regreso.




