Lula apela a la "fuerza del pueblo" para gobernar cuatro años más

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se presentó por vez primera como candidato a la reelección y apeló a la "fuerza del pueblo" para gobernar cuatro años más y "completar" la obra que comenzó el 1 de enero del 2003

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se presentó por vez primera como candidato a la reelección y apeló a la "fuerza del pueblo" para gobernar cuatro años más y "completar" la obra que comenzó el 1 de enero del 2003.

Lula fue proclamado candidato del Partido de los Trabajadores (PT), que en una convención nacional que congregó a unas 4.000 personas en Brasilia pareció olvidar los escándalos de corrupción en que se sumergió el año pasado.

En su discurso, Lula le recordó a la militancia del PT "`cuánto nos costó llegar hasta aquí, cuántos prejuicios necesitamos remover y cuántas trampas nos vimos obligados a desmontar!".

"Todos saben lo difícil que fue realizar aquel sueño que parecía imposible, aquel sueño colectivo de tener a un trabajador en la Presidencia de Brasil, pero hoy estoy aquí para decirles que el sueño no acabó y que la esperanza no murió", apuntó.

Afirmó que "se le ha demostrado al mundo que un trabajador puede dirigir los destinos de Brasil" y dijo que ha dejado claro que "es posible gobernar con competencia, sin traicionar los intereses de la población más pobre".

Lula valoró los avances del país desde enero del 2003, sobre todo en lo social, y sostuvo que "Brasil está hoy mucho mejor de lo que estaba", por lo que se cree "en condiciones de hacer mucho más" y "seguir al frente del gobierno de los brasileños y brasileñas".

Según dijo, "la economía es transitoria y va cambiando con las circunstancias, pero las conquistas sociales son definitivas".

Lula sostuvo que "los números del Estado demuestran que seguimos por el camino correcto. En ocho años de gobierno, ellos (por la oposición) hicieron las mismas cosas que nosotros en tres años y medio", apuntó.

Dijo además que "cuando asumimos el gobierno, el país estaba al borde de la quiebra, pero en estos últimos tres años y medio hasta han sido canceladas las deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI)".

En otra alusión a sus opositores, afirmó que "el pueblo no los quiere de vuelta", porque "no están escuchando la voz del pueblo y obviamente no la van a escuchar ahora".

Garantizó una campaña limpia y transparente y aseguró que "jamás" caerá en provocaciones. "Por más que nos provoquen, no usaremos las armas de ellos", dijo en referencia a que repetirá el lema de "paz y amor" que usó en la campaña del 2002.

Varios dirigentes del PT acusados de corrupción estuvieron en el acto, pero el único abucheado fue el diputado Delcidio Amaral, que presidió una comisión parlamentaria que pidió procesar al ex ministro José Dirceu y a otros miembros del entorno íntimo de Lula.

En el acto también fue confirmado que el actual vicepresidente, José Alencar, acompañará a Lula en la fórmula en estas elecciones.

Alencar, próspero empresario textil del estado de Minas Gerais, el tercer colegio electoral del país, garantizó a Lula el apoyo de buena parte del sector privado nacional en el 2002.

Ahora, además, representa el respaldo del Partido Municipalista Renovador (PMR), formación fundada el año pasado por políticos de la influyente Iglesia evangélica al que se afilió en septiembre pasado.

Tal vez en búsqueda de ese voto evangélico, que se calcula en casi el 15 por ciento del electorado nacional, una de las canciones de la campaña dice "la voz de Dios es la voz del pueblo, mira a Lula otra vez allá", en alusión al palacio presidencial.

A la convención asistieron líderes de otros partidos que aún no oficializaron su respaldo a Lula, pero están en negociaciones para formar una coalición con el PT.

El más importante es el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de centro derecha, en el que Lula se apoya desde el año pasado, cuando se distanció del PT en medio de los escándalos de corrupción.

El PMDB está considerado la maquinaria electoral más engrasada del país. Constituye la primera minoría en el Senado y la segunda en Diputados, y controla la mayoría de los gobiernos regionales y cientos de alcaldías en todo el país.

Los otros partidos representados en el acto, que aún no han oficializado su apoyo a Lula pero lo negocian, son los minoritarios Comunista de Brasil (PDdoB) y Socialista Brasileño (PSB).

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