Facción rebelde y Gobierno de Sudán firman acuerdo de paz
Una de las facciones rebeldes de Darfur y el Gobierno de Sudán firmaron hoy un tratado de paz para esa región, pero el resto de los insurgentes decidió no suscribir el documento, cuya aplicación a partir de ahora se vuelve difícil.
Una de las facciones rebeldes de Darfur y el Gobierno de Sudán firmaron hoy un tratado de paz para esa región, pero el resto de los insurgentes decidió no suscribir el documento, cuya aplicación a partir de ahora se vuelve difícil. El acuerdo parcial fue anunciado después de largas negociaciones que se llevaron a cabo en los últimos días. Dos plazos supuestamente finales fueron extendidos, y las conversaciones se prolongaron hasta primera hora de hoy. El pacto fue respaldado por una de las facciones del Movimiento Sudanés de Liberación (SLM, en inglés), liderada por Minni Minnawi, pero el resto de la organización, así como el Movimiento para la Justicia y la Igualdad (JEM), el otro grupo rebelde, lo han rechazado. El líder de la delegación del Gobierno, Majzoub Al-Khalifa, firmó el documento en nombre de las autoridades de Jartum, mientras que por el lado insurgente lo hizo Minnawi. El acto se llevó a cabo en la Casa Presidencial de Nigeria, en esta capital. El nuevo documento incluye mecanismos para la integración del Ejército gubernamental y rebelde y define el desarme de las milicias oficialistas Janjaweed, acusadas de cometer las mayores atrocidades en la zona de Darfur. La guerra de Darfur estalló en febrero de 2003, cuando los grupos rebeldes de esa región del oeste de Sudán se levantaron en armas para protestar contra la pobreza y marginación de la zona, fronteriza con Chad. Desde entonces, cerca de 200.000 personas han muerto y unos dos millones más se han visto forzadas a abandonar sus hogares y alojarse en campos de refugiados en Sudán y Chad, lo que ha desatado el peor desastre humanitario de este siglo. El conflicto, además, amenaza con contagiar a la vecina Chad, donde el presidente Idriss Deby se ve acosado por un movimiento rebelde que, según asegura, está respaldado por el Gobierno de Jartum. Los mediadores de las conversaciones de paz de Darfur, la Unión Africana en un principio y enviados especiales de Estados Unidos y del Reino Unido después, no han explicado cómo se podrá aplicar el acuerdo sin el consentimiento de dos sectores rebeldes. Pero representantes de la Unión Africana confían en que se pueda hacer volver a la mesa de negociaciones a la otra facción del SLM, liderada por Abdulwaheed Al-Nur, y se logre convencer también al otro grupo rebelde, el JEM, menor que el SLM. "Continuaremos insistiendo con aquellos que no han firmado. No debemos dejar que se cierre la puerta de las oportunidades", afirmó el presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, en la ceremonia de firma del pacto. El enviado de la Casa Blanca, el subsecretario de Estado, Robert Zoellick, calificó la fecha de hoy como importante "para la esperanza y las oportunidades de los pobres de Darfur". "Pero se trata sólo de un paso, y hay que seguirlo en el terreno", agregó el alto funcionario estadounidense. Zoellick y el ministro de Cooperación Internacional del Reino Unido, Hilary Benn, que hicieron un viaje de urgencia a esta capital para reforzar la mediación, fueron dos de los testigos de la firma del acuerdo de paz suscrito hoy. Antes de que se anunciara este pacto, los otros sectores insurgentes abandonaron la mesa de negociaciones, poniendo en riesgo un diálogo que se prolonga desde hace dos años. "Es difícil que nosotros podamos aceptar este documento si no se hacen cambios fundamentales", dijo el jefe del equipo negociador del JEM, Ahmed Tugod. Al-Nur, líder de la facción del SLM que rechazó el pacto, calificó el acuerdo como "un gran desastre" porque no garantiza el desarme de las Janjaweed, según declaró a los periodistas mientras la seguridad nigeriana intentaba interrumpirlo.




