La OMS señala los beneficios de utilizar los combustibles uso doméstico limpios
La población dependiente de combustibles sólidos se puede reducir a la mitad de aquí a 2015 si en los próximos diez años 485.000 personas accedieran cada día a fuentes de energía más limpias para cocinar en sus hogares, indicó hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La población dependiente de combustibles sólidos se puede reducir a la mitad de aquí a 2015 si en los próximos diez años 485.000 personas accedieran cada día a fuentes de energía más limpias para cocinar en sus hogares, indicó hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esa es la cifra necesaria para contribuir a la consecución de los objetivos que fijó la Asamblea General de la ONU en la Cumbre del Milenio (2000) y cuyos beneficios serían no solamente económicos, sino que tendrían una amplia repercusión a nivel de salud. La OMS difundió hoy en Ginebra el informe "Combustible para la vida", que señala que si el número de casas que para cocinar usan gas licuado, biogás o combustibles modernos aumentara en 100 millones, disminuiría en 473 millones el número de personas expuestas a los efectos nocivos de la contaminación del aire de los locales cerrados. Asimismo, el total de muertes anuales por enfermedades respiratorias se reduciría en 282.000, especialmente en el Africa subsahariana y el sudeste asiático, donde cada año se registran, respectivamente, 396.000 y 483.000 fallecimientos como consecuencia de la utilización de esos carburantes. Cocinar con madera, estiércol, carbón y otros combustibles sólidos en cocinas tradicionales, sin embargo, es para más de la mitad de la población del planeta una realidad que provoca altos niveles de polución del aire doméstico y un factor mayor de riesgo de neumonía entre los niños y de enfermedades crónicas respiratorias entre los adultos. El documento también establece la relación entre pobreza y uso de energía, y apunta que el porcentaje de población que se sirve de combustibles sólidos como los anteriormente citados es mayor cuanto más pobre es. Así en los casos de Brasil y México, ese tipo de combustibles lo utiliza el 29 y 35 por ciento de la población, respectivamente, mientras que en otros como El Salvador y Nicaragua el porcentaje asciende al 33 y al 58 por ciento y en Bangladesh, Etiopía o India se sirven de ellos más del 80 por ciento de sus habitantes. Entre la población rural más desfavorecida esas cifras son mayores y llegan al 68 por ciento en Brasil, al 71 por ciento en México y a más del 95 por ciento en Bangladesh, India y Etiopía. "Estamos hablando de un problema abandonado pero para el que existen soluciones eficaces y por eso queremos que en la agenda energética global se tome en consideración la dependencia de los pobres respecto a los combustibles domésticos contaminantes",señaló la directora de la OMS para salud pública y medio ambiente, la española María Neira. Por tan sólo 6 dólares, según los cálculos de la organización, las familias podrían instalar cocinas tanto más eficientes como mejor ventiladas, y si la mitad de las que todavía utilizan biomasa o carbón en fogones tradicionales, dispusieran de ellas se ahorrarían 34.000 millones de dólares en concepto de combustible. Reducir a la mitad el número de personas que cocinan con combustibles sólidos en todo el mundo costaría 13.000 millones de dólares al año, si bien el beneficio económico del cambio, en cuanto a mejora de la salud y de la productividad, sería equivalente a siete veces la cantidad invertida. "Esa gente ya está utilizando un sistema que además de suponerle un gasto afecta a su salud y le quita un tiempo que podría estar utilizando en actividades más provechosas, por eso buscamos que lo sustituyan por otro más seguro", sostuvo Neira. Agregó que algunos países con bajo nivel de ingresos, como Uganda e Indonesia, ya han respondido al problema y han puesto en marcha programas piloto en materia de energía doméstica, por lo que apeló a todos los países para que ese esfuerzo se multiplique a escala global.




