Viento y lluvia artificial barren el manto de arena que cubrió Pekín
El oportuno viento del norte y la ayuda de la lluvia obtenida por bombardeo de las nubes con yoduro de plata, aliviaron hoy a Pekín de la tormenta de arena desértica que hizo irrespirable el aire durante los últimos días.
El oportuno viento del norte y la ayuda de la lluvia obtenida por bombardeo de las nubes con yoduro de plata, aliviaron hoy a Pekín de la tormenta de arena desértica que hizo irrespirable el aire durante los últimos días. Solamente en la noche del 17 de abril, 330.000 toneladas de arena cayeron sobre la capital china, pero las tormentas de arena del desierto de Gobi se extendieron por toda la franja septentrional del país, afectando a una octava parte del territorio y a 200 millones de personas, dijo hoy la Administración Meteorológica de China. La inusitada gravedad de un fenómeno frecuente hizo reaccionar hasta al primer ministro, Wen Jiabao, quien espetó ayer: "No nos podemos sentar a discutir a puerta cerrada mientras que el tiempo arenoso se propaga con furia desde hace diez días". En medio de esta reavivada preocupación por la grave situación medioambiental del país, las autoridades pequinesas pusieron en marcha, para combatir la octava y peor tormenta de arena del año, uno de sus métodos preferidos: la descarga de yoduro de plata a la atmósfera. Según explicó un funcionario del Departamento Meteorológico de Pekín, en los dos últimos días, se quemaron más de un centenar de cilindros de yoduro de plata en las zonas montañosas que rodean a la ciudad, obteniendo precipitaciones de hasta 1,8 milímetros. Ayudadas por la irrupción de un fuerte viento del norte, las precipitaciones arrastraron la molesta capa de arena, que dio estos días a la capital olímpica del 2008 un aspecto "pos-nuclear" y elevó al nivel 5, el máximo, su perpetuo y peligroso nivel de contaminación. "El yoduro de plata es un catalizador que, al contactar con las nubes, genera una reacción química que libera el hidrógeno que, en contacto con el oxígeno de la atmósfera, forma agua", dijo un ingeniero agrónomo español. Aunque hay otros agentes catalíticos eficaces como la sal, el hielo seco o el nitrógeno líquido, el yoduro de plata se ha revelado como el más efectivo y más barato, además de inocuo porque no altera la composición química del aire, según algunos científicos. Los detractores, sin embargo, advierten de que sus efectos son muchas veces contraproducentes y, por ejemplo, las fuertes granizadas caídas en Pekín el pasado verano se atribuyeron a que a las autoridades "se les fue la mano" con los bombardeos de nubes. Pese a las críticas, la técnica es muy popular en el gigante asiático y se suele utilizar en invierno y primavera, aunque en muchas ocasiones, en vez de quemar el yoduro, se descarga desde avionetas o cañones. Las altas temperaturas, la prolongada sequía y el aire frío son los principales factores que atrajeron las últimas tormentas de arena, cuyo centro se ubica en la frontera chino-mongola, explicó Xiao Ziniu, de la Estación Meteorológica Central, citado hoy por la agencia estatal Xinhua. Pero el fenómeno es consecuencia, en realidad, de un problema de hondo calado y compleja solución, el cambio climático, que no se puede solucionar "con parches" como la lluvia artificial, señaló a EFE hoy un portavoz en China de Greenpeace. Con 1,74 millones de kilómetros cuadrados de zonas desérticas, sobre todo en la franja norte, el Gobierno chino se ha congratulado de recuperar más del 18 por ciento de la superficie del país, tras una década de proyectos de reforestación y control del viento y la arena. Pero, en sus declaraciones de ayer, Wen Jiabao advirtió de que las tormentas de estos días "reflejan la crítica situación medioambiental a la que nos enfrentamos", causada por "la falta de concienciación, la insuficiente planificación y un marco legal débil". A pesar del cielo azul que se puede ver hoy en Pekín, la tormenta, que no será la última del mes según las previsiones, ha obstaculizado el ya de por sí difícil objetivo de conseguir 230 días de "cielos azules" este año en la búsqueda de unos Juegos Verdes. Consciente del problema y de la resonancia internacional que ha tenido, el ministerio de Asuntos Exteriores, en una inusual actividad, ha organizado para los corresponsales foráneos una rueda de prensa mañana sobre "la situación del control y prevención de las tormentas de arena en China".Pekín reconoce que sufre un desastre medioambiental "cada 2 días"China sufre un accidente industrial que causa daños a su medio ambiente "cada dos días", reconoció el máximo responsable gubernamental en protección ecológica en una conferencia de la que informó hoy la agencia oficial Xinhua. Zhou Shengxian, director de la Administración Estatal de Protección Medioambiental (SEPA, siglas en inglés), destacó que "la polución aumentará aún más" en el país si la defensa del medio ambiente "continúa siendo una cuestión menos importante que el crecimiento económico". Zhou sucedió a Xie Zhenhua al frente de la SEPA en diciembre de 2005, después de que un vertido de sustancias cancerígenas en el río Songhua (noreste del país) dejara sin agua corriente a millones de personas durante varios días y causara el pánico en la ciudad de Harbin. El máximo responsable medioambiental señaló que tras aquel aciago suceso, que ocupó páginas de periódicos en todo el mundo, ha habido 76 accidentes medioambientales en China. Zhou cerró con su discurso una conferencia de dos días sobre protección medioambiental en Pekín, precisamente en una semana en la que la capital china sufrió grados máximos de polución (nivel 5) y estuvo cubierta de arena del desierto de Gobi durante dos días. El director de la SEPA añadió que los accidentes medioambientales "crean una gran amenaza contra la estabilidad social". Entre los accidentes medioambientales más graves de 2006 en China destacan un vertido de cadmio ocurrido en enero en la cuenca del río Perla, en el sur del país, y un escape de gas en Chongqing (centro) que obligó a evacuar 15.000 personas. El primer ministro chino, Wen Jiabao, es uno de los principales abanderados del Gobierno en la protección del medio ambiente, después de que esa materia fuera olvidada durante dos décadas de desarrollismo. A consecuencia del rápido desarrollo económico de China en los años 80 y 90, gran parte del país se ve afectada por fenómenos como la lluvia ácida, y más de la mitad de sus ríos están contaminados. Zhou explicó que el 50 por ciento de los accidentes medioambientales sufridos en 2005 causaron polución de las aguas nacionales, y un 40 por ciento afectaron a la calidad del aire. Los accidentes de 2005 en China causaron pérdidas por valor de 13.120 millones de dólares (unos 10.600 euros).




