El bosque del "Gran Oso" vence su batalla contra la industria maderera
Tras más de una década de lucha, organizaciones ecologistas y de nativos consiguieron que las autoridades canadienses se comprometan a no permitir la tala en un tercio del bosque del "Gran Oso".
Tras más de una década de lucha, organizaciones ecologistas y de nativos consiguieron que las autoridades canadienses se comprometan a no permitir la tala en un tercio del bosque del "Gran Oso". El anuncio lo realizó hoy Greenpeace, junto a las organizaciones no gubernamentales ForestEtichs, Sierra Club y Rainforest Action Network. Gracias a un acuerdo sin precedentes entre la industria maderera, el Gobierno de la provincia de Columbia Británica, agrupaciones indígenas y ecologistas, quedará libre de las motosierras una extensión de dos millones de hectáreas (el tamaño de El Salvador) de la mayor selva costera de clima templado del mundo. Además, el acuerdo prevé que la tala en los otros dos tercios del bosque sea selectiva, de forma que se eviten las cuencas fluviales, los cubiles de osos y los zonas de desove de los peces. "Es un nuevo comienzo para nosotros. Por fin hemos conseguido un plan sostenible que nos garantiza que podamos ser dueños de nuestro futuro", dijo a EFE Art Sterritt, uno de los líderes de la tribu de los Gitga'at y director ejecutivo de Primeras Naciones, que agrupa a los nativos de esta área de Canadá. La alegría la compartieron hoy las otras partes del acuerdo, como la representante de Greenpeace, Amanda Carr, quien aseguró que los ecologistas seguirán vigilando para que se cumpla lo pactado antes de marzo de 2009, cuando expira el plazo para que las medidas se pongan en marcha. Carr informó de que el acuerdo incluye un compromiso por parte de la provincia de dotar con 30 millones de dólares a la población nativa para que gestione las zonas forestales. "Nace una nueva era en la Columbia Británica. Hay que determinar lo que se valora y luego trabajar juntos por ello. Debemos llevar al futuro esta colaboración, es algo de lo que el mundo puede aprender", declaró al New York Times el primer ministro de la provincia, Gordon Campbell. Con acciones como encadenarse a maquinarias, barricadas o boicots internacionales a los productos madereros de Columbia Británica, los grupos indígenas y medioambientales presionaron en los años 1990 hasta conseguir una tregua en 2001. Las duras negociaciones que se mantuvieron desde entonces han desembocado en este acuerdo, al que sólo falta añadir el visto bueno definitivo del Gobierno federal. Un componente central del plan es un fondo de 120 millones de dólares para proyectos de conservación y negocios ecológicos en territorios indígenas. Hasta el momento, diversas fundaciones privadas han conseguido reunir gracias a sus donantes 60 millones de dólares, a los que hay que añadir los mencionados 30 millones de Columbia Británica. Los ecologistas y las agrupaciones nativas esperan que sea el Gobierno federal quien aporte el dinero restante. El bosque del "Gran Oso" también es conocido como la "Amazonia del Norte" por la riqueza de su flora y su fauna. Debe su nombre al "oso espíritu", una variante autóctona del oso negro venerada por los nativos que, pese a su nombre, presenta la peculiaridad de ser blanco. En este bosque, dos veces mayor que el conocido parque de Yellowstone (EEUU), se pueden encontrar también algunos de los árboles más antiguos del planeta, como los milenarios cedros, y un 20 por ciento de la población mundial de salmón salvaje.




