Somalia está al borde del desastre humanitario por una severa sequía
Una sequía en el sur de Somalia que se ha agudizado en los últimos meses ha sembrado el hambre y la muerte, diezmado ganados y obligado a decenas de miles de personas a buscar refugio en las ciudades.
Una sequía en el sur de Somalia que se ha agudizado en los últimos meses ha sembrado el hambre y la muerte, diezmado ganados y obligado a decenas de miles de personas a buscar refugio en las ciudades. "Un promedio de ocho personas están muriendo diariamente de hambre en esas regiones", dijo Hassan Moalim Yusuf, empleado de una agencia humanitaria que atiende uno de los campos de refugiados instalados en Mogadiscio. La seguía afecta sobre todo a las regiones de Bay, Bakol, Gedo y a algunas zonas de Jubba. Personas y ganado están muriendo por la ausencia de lluvias y el bajo nivel de los pozos, y se está incubando un desastre humanitario por la falta de asistencia. Se calcula que centenares de personas han perecido de hambre, mientras los campos están sembrados de miles de animales muertos por falta de agua. Los pobladores no ven más remedio que trasladarse a la capital y a otras ciudades, arrastrando consigo unos problemas que se suman a los que ya tiene un país que desde 1991 vive sin Gobierno central y en constantes luchas entre clanes rivales. Uno de esos refugiados es Isha Osman, madre de cinco hijos que tuvo que caminar durante ocho días, junto con otras 35 familias, para escapar de la sequía y llegar hasta Mogadiscio. "Hemos andado durante 320 kilómetros para poder sobrevivir. Algunos de nuestros niños han muerto en el camino y otros están cerca de la muerte", dice la mujer. Isha procede de Gofgadoud, una villa situada a 30 kilómetros de Baidoa, unida a Mogadiscio por una carretera de 256 kilómetros. "Hemos perdido todo nuestro ganado a causa del hambre, y en los últimos dos años no hemos conseguido suficientes lluvias para poder cosechar", sostiene. En el camino hasta Mogadiscio murieron algunos de los niños del grupo, pero tuvieron que dejar abandonados los cuerpos ante la imposibilidad de ofrecerles un entierro formal. Un portavoz de las familias refugiadas en un albergue de Mogadiscio, Osman Haji, dijo a EFE que desde que llegaron a esta capital las 35 familias, a comienzos de esta semana, han muerto ya siete niños. "No tienen nada para comer, no tienen un lugar para dormir y carecen de medicinas", dice Haji. "Sólo podemos rezar para pedir la bendición de Dios", agregó. Las agencias de asistencia vienen vigilando estrechamente la situación desde el mes pasado, y han advertido que Somalia se enfrenta a una "severa crisis de alimentos y otros sustentos" si no se pone remedio. Pero Somalia es un país en el que la asistencia internacional opera con muchas dificultades a causa de la anarquía que se vive desde el derrocamiento de la dictadura de Mohamed Siad Barré. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) está haciendo llegar suministros al país, pero los envíos por vía marítima sufren el hostigamiento de grupos de piratas, y la carga que llega por carretera tiene que superar las barricadas de los milicianos. La situación ha sido calificada como una "catástrofe humanitaria" por el coordinador de la ONU para Somalia, Maxwell Gaylard, que visitó recientemente el área de Bakol y Gedo. Según datos de las agencias humanitarias, cerca de dos millones de persona pueden verse afectada por la hambruna si no se consiguen pronto medios para subsistir.




