Combatir las bandas, reto para el primer latinoamericano en ocupar un alto cargo en Madrid
El colombiano Gabriel Fernández, nuevo director de Inmigración del gobierno regional de Madrid, expresó hoy su compromiso de impulsar la integración de los inmigrantes y la "lucha frontal" contra el fenómeno de las bandas violentas, como los 'Latin Kings', que han proliferado en los últimos años.
El colombiano Gabriel Fernández, nuevo director de Inmigración del gobierno regional de Madrid, expresó hoy su compromiso de impulsar la integración de los inmigrantes y la "lucha frontal" contra el fenómeno de las bandas violentas, como los 'Latin Kings', que han proliferado en los últimos años. Fernández, primer alto cargo latinoamericano de una administración española, dijo en una entrevista que este fenómeno, arraigado "más o menos" en América Latina, "no se puede permitir" porque, aparte de generar una mala imagen, es un problema muy serio" que hay que atender cuanto antes. "En eso centraremos toda nuestra atención", sentenció este colombiano afincado en España desde hace más de nueve años, que expresó su deseo de que haya una estrecha colaboración entre las distintas administraciones para atajar este fenómeno, porque "afortunadamente" todavía "estamos a tiempo" de hacerlo. Fernández, que siempre ha vivido muy de cerca el fenómeno migratorio desde los distintos ámbitos y por su condición de cónsul de Colombia en España, lamentó que la "percepción" que tienen los españoles sobre la inmigración a veces no sea demasiado buena. Sin embargo, insistió en que los actos de unos pocos no pueden dañar la imagen de la "inmensa mayoría de los inmigrantes" que residen en Madrid y que son "gente de bien, muy preparadas, trabajadoras en todo tipo de servicios". Incluso, apuntó, son ciudadanos que proceden del ámbito académico, profesional, doctoral y de la investigación, por lo que todos ellos conforman una "realidad muy diversa" que desafortunadamente enturbian "unos cuantos muy contados", a los que definió como "un lunar que hay que combatir". "En eso estamos y eso será nuestra meta", dijo el nuevo director de Inmigración de Madrid, quien señaló que tratará, desde sus competencias, de impulsar la integración de este colectivo para evitar su desarraigo y "desadaptación". Igualmente aseguró que su labor como responsable de la dirección general de Inmigración de la Comunidad de Madrid será garantizar lo que ha sido uno de los grandes atractivos de la capital de España: "la seguridad y la tranquilidad". "Desde mi llegada a España siempre tuve cierta proximidad con el fenómeno migratorio; lo conozco, lo he vivido y sé lo que significa el valor de los inmigrantes que vienen y dejan a su familia, sus vidas, para labrarse un futuro", explicó Fernández. Fernández, quien recordó que más del 50 por ciento de los inmigrantes en la región de Madrid proceden de Hispanoamérica, comentó que sus primeros años en España se centraron en la parte diplomática, que complementó con su experiencia académica. Así, realizó el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, en Derecho Público, y se ha especializado en Derecho Constitucional y en Ciencia Política, en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Según él, esa experiencia ha revertido en el vínculo académico, no sólo con España, sino con Iberoamérica, donde ha tenido la oportunidad de estar vinculado profesional y académicamente a varias universidades, pronunciando conferencias y charlas en torno al Derecho Público, Administrativo y Constitucional. Fernández, que ha publicado una decena de investigaciones, explicó que la competencia de Inmigración corresponde generalmente al Gobierno central y que, por tanto, la dirección que le ha sido asignada tendrá una "vocación integradora". "Nuestra labor será ponerle una cara más humana a las administraciones", afirmó Fernández, y añadió que además tratará de acercar el "drama de los inmigrantes" a la ciudadanía. "En ese punto es donde vamos a trabajar". El nuevo director de Inmigración regional recordó que el "drama" de los inmigrantes comienza con la precariedad de las viviendas -su hacinamiento- y la dificultad de acceder a un empleo.




