Las medidas de emergencia en Francia rebajan la violencia pero no sofocan la revuelta
Los actos vandálicos han descendido en Francia durante la pasada noche con la entrada en vigor del estado de emergencia, pero continuaron en diferentes localidades los incendios de vehículos, los disturbios y las detenciones
Los actos vandálicos han descendido en Francia durante la pasada noche con la entrada en vigor del estado de emergencia, pero continuaron en diferentes localidades los incendios de vehículos, los disturbios y las detenciones. A medianoche entró en vigor el estado de emergencia decretado por el Gobierno ayer, martes, lo que permite la aplicación de medidas extraordinarias para garantizar el orden público, alterado en unas trescientas localidades francesas desde el pasado 27 de octubre, cuando empezaron los incidentes den Clichy-sous-Bois tras la muerte accidental de dos adolescentes. Durante la pasada noche fueron incendiados en todo el país 617 vehículos, frente a los 1.173 de la madrugada precedente, mientras que el número de detenidos ha bajado también a 204, en comparación a los 330 del día anterior, según datos facilitados hoy por Claude Guéant, director de gabinete del ministro del Interior, Nicolas Sarkozy. No obstante, los 11.500 agentes de Policía desplegados en todo el país tuvieron que intervenir para atenuar las acciones violentas de bandas de jóvenes. La Gaceta Oficial del Estado recoge hoy en su página en Internet el decreto que instituye el estado de emergencia en las metrópolis de todo el territorio francés. Los prefectos o delegados del Gobierno son las autoridades competentes para establecer las medidas propias del estado de emergencia. Entre esas medidas figuran el toque de queda nocturno para menores o el cierre de lugares que puedan convertirse en puntos de agrupamiento de bandas, como los bares. Los prefectos podrán asimismo ordenar el registro de día o noche de los domicilios de personas que hayan agredido a las fuerzas del orden, sin necesidad de recurrir al mandato judicial, o la anulación de espectáculos. La negativa a someterse a esas normas podrá dar lugar a sanciones penales que, según la ley de 1955, llegarían a dos meses de prisión y/o una multa de hasta 3.750 euros (la mitad para los menores de edad). Durante la pasada madrugada el toque de queda para los menores de dieciséis años ya se ha aplicado en distintas zonas de Francia, como en la ciudad septentrional de Amiens (135.000 habitantes) y una treintena de localidades colindantes, así como en Orleans y en numerosos sitios de la periferia de París, origen de los incidentes. El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, que en la noche del martes se desplazó a Toulouse para expresar su apoyo a las fuerzas del orden, se ha comprometido a aplicar el estado de emergencia de manera "comedida", según ha declarado en el Parlamento. Entre las personas detenidas hoy figuran seis sospechosos de haber disparado con escopetas de perdigones contra una treintena de policías el pasado domingo en la localidad de Grigny, al sur de París. Por su parte, el ministro de Justicia, Pascal Clement, ha acudido hoy a un centro penitenciario para menores en Fleury-Merogis, para hablar con algunos adolescente detenidos en días anteriores y por la tarde recibirá en París a los fiscales generales de las diferentes circunscripciones judiciales para explicarles las consecuencias penales del decreto aprobado por el Gobierno. Mientras tanto, en el plano político, continúan los llamamientos generalizados a la necesidad de la pacificación de todo el territorio, no exento de críticas por parte de la oposición progresista sobre el modo en que el Gobierno gestiona el problema así como a algunas medidas que pretenden la integración social de los jóvenes de esas barriadas marginales.




