Si estalla la gripe aviar, miles de afectados serían confinados en el Reino Unido
Las autoridades británicas impondrán una cuarentena domiciliaria a la mayoría de los afectados por una eventual epidemia de gripe aviar, según anuncia hoy la prensa. Los pacientes con problemas respiratorios graves serán hospitalizados, pero el resto quedarán confinados en sus hogares, informa hoy el diario "The Times", que cita fuentes gubernamentales
Las autoridades británicas impondrán una cuarentena domiciliaria a la mayoría de los afectados por una eventual epidemia de gripe aviar, según anuncia hoy la prensa. Los pacientes con problemas respiratorios graves serán hospitalizados, pero el resto quedarán confinados en sus hogares, informa hoy el diario "The Times", que cita fuentes gubernamentales. Además, cualquiera que exponga a otras personas al riesgo de infección será procesado de forma sumaria, señala el periódico. Sólo en casos extremos patrullarán soldados armados las calles de las ciudades británicas, adelanta el rotativo, según el cual las autoridades han asegurado que no se tratará a las comunidades afectadas como en tiempos de la Gran Peste (siglo XVII). La policía tendría, sin embargo, un papel clave en el mantenimiento del orden público y se encargaría de proteger las existencias de fármacos y vacunas contra la enfermedad. Una vez que se desarrolle una vacuna, se abrirán centros de vacunación, pero se evitarán las aglomeraciones por constituir peligrosos focos de infección. Los expertos señalan que se requiere una distancia mínima de dos metros entre las personas en las colas que se formen para prevenir el riesgo de infección. Las escuelas seguirán, sin embargo, abiertas a menos que exista un peligro concreto ya que es necesario que los padres continúen trabajando de forma que no se vean interrumpidos en ningún momento los servicios de emergencia. El Gobierno se ha puesto en contacto con bancos y compañías del gas, electricidad o agua, así como las dedicadas al suministro de alimentos, para garantizar la continuidad de esos servicios aun en el caso de que enferme parte de las plantillas. Las compañías de gas y electricidad han pedido a sus ingenieros y otros trabajadores ya jubilados que estén de guardia por si se necesitan otra vez sus servicios. Mientras tanto ya se han comenzado a aplicar algunas medidas de control, y así el ministerio de Transportes ha pedido a las compañías aéreas que no admitan a pasajeros enfermos, especialmente los procedentes del sureste de Asia, donde el virus H5NI ha causado ya la muerte de 68 personas y 125 millones de aves. El período de incubación del virus de la gripe aviar es de entre 24 y 48 horas, lo que dificulta la identificación de posibles afectados entre los pasajeros de los vuelos con destino al Reino Unido. El Gobierno ha pedido asimismo a las autoridades sanitarias de los puertos británicos que presten especial atención a cualquier persona que entre enferma en territorio británico. También según "The Times", la compañía suiza Roche, que fabrica el tratamiento antiviral Tamiflu, se verá presionada la semana entrante en una reunión internacional en Ginebra para permitir que otros laboratorios produzcan el fármaco. La Organización Mundial de la Salud ha pedido a los gobiernos que hagan acopio de Tamiflu como primera línea de defensa contra una eventual pandemia, pero se calcula que con las existencias actuales sólo se podría proteger a menos del 2 por ciento de la población mundial. Según la revista médica británica "The Lancet", de la conferencia ginebrina debería salir una estrategia internacional destinada a aumentar considerablemente las existencias tanto de Tamiflu como de Relenza, otro antiviral fabricado por la compañía británica GlaxoSmithKline. Algunos expertos acusan a Roche de haber exagerado las dificultades del proceso de fabricación de Tamiflu para impedir que se produzcan genéricos. Roche afirmó hace tres semanas que la fabricación de ese antiviral era altamente peligrosa porque en una de sus fases podían producirse explosiones si no se manejaba con extrema precaución y señaló que un laboratorio que quisiese producir un genérico tardaría al menos tres años en desarrollar la tecnología necesaria. Sin embargo, los Institutos Naciones de la Salud de Taiwán lograron fabricar el fármaco en dieciocho días de trabajo utilizando información disponible en documentos públicos mientras que la compañía india Cipla también ha producido una versión genérica.




