Doce personas se presentan voluntarias para el primer trasplante de cara
La experimentada María Siemionow podría convertirse en el primer médico que asume el reto de injertar el rostro de un cadáver en un paciente vivo.En la carrera para realizar el primer trasplante de cara de la historia, la legendaria Clínica Cleveland de Estados Unidos parece situarse a la cabeza
La experimentada María Siemionow podría convertirse en el primer médico que asume el reto de injertar el rostro de un cadáver en un paciente vivo.En la carrera para realizar el primer trasplante de cara de la historia, la legendaria Clínica Cleveland de Estados Unidos parece situarse a la cabeza. El hospital empezará la próxima semana a realizar los exámenes físicos y psíquicos necesarios para elegir a los candidatos más aptos entre los doce voluntarios que se han presentado, cinco hombres y siete mujeres. La cirujana Maria Siemionow y su equipo estudiarán al milímetro cada uno de sus gestos, la estructura de su cara, sus labios, la forma de su nariz. Y pulsará sus miedos. Les preguntará si serán capaces de mirarse al espejo sabiendo que el tejido que cubre su rostro es el de un cadáver, si su familia aguantará la presión y si están tan desesperados para asumir los riesgos de una intervención tan compleja.El objetivo es encontrar el paciente perfecto para una cirugía que será histórica, un candidato en perfectas condiciones físicas y con solidez emocional, que sea capaz de despertarse un día con la cara de otro sin arrepentirse. Quien parece no tener dudas es la doctora Siemionow, dispuesta a pasar a la historia con el trasplante de cara. Está convencida de que puede proporcionar una nueva oportunidad a personas que han quedado terriblemente desfiguradas por quemaduras, traumatismos, tumores o defectos de nacimiento. Ahora estos pacientes sólo cuentan con la posibilidad de autoinjertos o implantes, en un proceso de múltiples operaciones que en los peores casos supone pasar por el quirófano decenas de veces con resultados no siempre satisfactorios.Sin consentimiento informadoA cambio, esta experimentada cirujana polaca ofrece trasplantar todo el rostro, con resultados más rápidos, naturales y completos. El procedimiento consiste en retirar al receptor toda la piel dañada en su cara y sustituirla por una «tapa» facial que comprende epidermis, grasa, nervios y vasos sanguíneos, extraída con una antelación de ocho horas de un donante. Después, los cirujanos deberán conectar vasos sanguíneos y conexiones nerviosas, según técnicas de microcirugía que se practican desde hace diez años.Las suturas, que abarcarán desde la frente hasta parte del cuello, pueden cicatrizar en cuestión de quince días. Todo con la idea de que los trasplantados pueden recuperar cuanto antes la capacidad normal de comer, beber y comunicarse con toda clase de expresiones faciales. Además de evitar la sensación de máscara insensible que acompaña a los tradicionales injertos de piel. La apariencia final será una mezcla entre el rostro del donante y del receptor. La Clínica Cleveland está dispuesta a correr con todos los gastos a quien asuma todos los riesgos y pase todos los filtros previos. Aunque lo que parece prácticamente imposible es contar con un consentimiento informado para una intervención tan pionera y con riesgos desconocidos. La doctora Siemionow asume las críticas de quien le acusa de experimentar con humanos. «¿Quien tiene derecho a decidir acerca de la calidad de vida de los pacientes?», pregunta.




