Diversidad europea en directo, por primera vez en China
Bailes folclóricos irlandeses, mimo holandés y música electrónica finlandesa son algunas de las actuaciones que este fin de semana fascinaron a los pequineses durante el festival al aire libre "La Calle de Europa"
Bailes folclóricos irlandeses, mimo holandés y música electrónica finlandesa son algunas de las actuaciones que este fin de semana fascinaron a los pequineses durante el festival al aire libre "La Calle de Europa". Bajo el lema "Una celebración de la diversidad europea", todos los estados de la UE compartieron un gran festival en el parque de Chaoyang, que se llenó de sabores al gusto europeo y actuaciones desde todos los rincones del viejo continente. "Es la primera vez que podemos disfrutar de tantos países tan distintos, en un solo festival. Hasta ahora, la cultura europea la veíamos por la tele", declaró a EFE Larry Wang, un estudiante de economía que acudió acompañado de dos amigos. Más de 20.000 personas participaron en la primera jornada del festival, entre jóvenes, familias y ancianos, que rieron divertidos los malabarismos de los "Sbandiertori", un grupo folclórico italiano que recupera el tradicional baile medieval de banderas. "Es espectacular", decía una señora acompañada de su niña, que sin vergûenza salió luego al estrado a bailar con el grupo irlandés "Comhaltas Ceoltóirí Eireann", cuyos integrantes arrastraron a muchos pequeños a los ritmos e instrumentos que nunca habían visto. Sentados sobre papeles de periódico en el suelo, los pequineses disfrutaron del dúo francés Panache, el quinteto húngaro "Brass in the Five" o la música tradicional del grupo cipriota "Oi Las". Un cuenta cuentos itinerante narró a los pequeños las historias del danés Hans Christian Andersen, mientras el grupo británico "Delta Saxophone Quartet" fascinó al público adulto con su improvisación a la puesta de sol. "¿A qué hemos venido? A divertirnos!", explicó a EFE Jesuan Li, un estudiante de español que decidió amortizar al máximo los 5 yuanes (0,5 euros) de la entrada del parque para conocer a fondo la cultura y la gastronomía europea. "Es una ocasión única para aprender más de Europa", opinó Tanny otra estudiante, mientras se relamía comiendo un bocadillo hecho con salchicha sueca y lamentaba haberse perdido el Duo BdB de las pianistas españolas María José Barandiarán y María José de Bustos. "Risoles de Camarao" o "Pasteis de bacalhau" portugueses, cerveza de Bavaria, pizza italiana o "Fish and chips" británicos eran algunas de las delicatessen europeas disponibles en el parque, a un precio asequible. Se acabaron pronto los chocolates belgas y las exquisiteces de Letonia y Lituania no bastaron para nada. "Teníamos previsto abrir los puestos de comida a las 11 de la mañana, pero había tanta gente esperando, que tuvimos que adelantarlo a las 9.30. Ya no nos queda nada", reconoció el responsable del puesto húngaro. Jóvenes y familias fueron un público entregado, que en cuestión de horas arrasó también con los folletos disponibles en los tenderetes que cada país había situado a la entrada del parque. "Hemos tenido que pedir refuerzos, casi no podíamos ni dar los documentos en la mano", declaró a EFE Elena Avramidou, responsable de cultura de la Embajada Griega. En el stand español, dos estudiantes chinos de tercero de Filología Española, Eva y Félix participaban como voluntarios en el reparto de los folletos de cultura, turismo e historia española: "sólo uno por persona, que sino se nos agotan", bromeaban. Contaron los jóvenes, entre risas, que el público les acribillaba a preguntas, "quieren saber si es fácil obtener un visado para viajar a España". Muchos de los visitante a Chaoyang quisieron informarse sobre las atracciones del viejo continente, saber cuándo podrán obtener visados para viajar de forma individual y estudiar allí, según explicaron a EFE responsables de distintos países. Los checos, que además vendían cerveza, se quedaron con sólo respuestas -y sin mercancía que vender o regalar- hacia la una del medio día, mientras los belgas racionaban los cómics de Tintín. Al ritmo electrónico de los finlandeses "Ovali Virta", concluyó la primera gran muestra de la diversidad europea en China, cuyo éxito dejó un sabor festivo y a la vez nostálgico en los jóvenes pequineses, muchos de los cuales abandonaron Chaoyang con un certero "me encantaría visitar Europa".




