El caos cancela la evacuación en New Orleans
La inseguridad, la violencia y los saqueadores armados se han convertido en uno de los mayores problemas para las tareas de rescate en Nueva Orleans hasta el punto de que las autoridades han suspendido la evacuación de la ciudad. Por su parte la gobernadora del Estado de Luisiana, Kathleen Blanco, dijo que teme que haya "miles de muertos"
La inseguridad, la violencia y los saqueadores armados se han convertido en uno de los mayores problemas para las tareas de rescate en Nueva Orleans hasta el punto de que las autoridades han suspendido la evacuación de la ciudad. A primeras horas de hoy, cuando unos pocos autobuses evacuaron hacia Houston (Texas) a unos centenares de refugiados en el estadio "Superdome", el proceso fue suspendido después de que un helicóptero de la Guardia Nacional recibiera disparos en Nueva Orleans. Desde entonces la situación se ha deteriorado dramáticamente hasta el punto de que la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) suspendió las operaciones de rescate con embarcaciones en Nueva Orleans por falta de seguridad. La suspensión de las tareas de evacuación sólo puede añadir más tensión y desesperación entre los miles de personas que llevan ya hasta cinco días hacinados en condiciones paupérrimas en un maloliente y tórrido "Superdome". Como muestra del caos que envuelve las operaciones, las autoridades no han podido dar una cifra exacta de cuántas personas se encuentran en ese estadio de Nueva Orleans. En un principio se había hablado de 10.000 refugiados, pero las últimas informaciones señalan que hasta 20.000 personas estarían hacinadas en el edificio, sin aire acondicionado y sin lavabos funcionales desde el lunes. En la mañana del jueves, miles de personas se agolpaban en las terrazas y pasarelas elevadas del "Superdome" a la espera de continuar con la evacuación. Testigos presenciales informaron de que la llegada de autobuses para transportar a los refugiados fuera de Nueva Orleans provocó que otros miles de personas que se habían resguardado en hoteles y edificios de oficinas cercanos, acudiesen a los alrededores del "Superdome" para intentar salir de la ciudad. Las autoridades creen que un total de 60.000 personas están intentando abandonar la ratonera en la que se ha convertido el antiguo barrio francés, plagado de peligros y con más de un 80 por ciento de su superficie cubierta con aguas en las que flotan desde cadáveres hasta productos químicos que pueden ser letales. Sólo en el Centro de Convenciones, el refugio secundario establecido por las autoridades municipales antes de la llegada del huracán "Katrina" en la mañana del lunes, se agolpan otros miles de personas en situaciones incluso más dramáticas que las de los refugiados del "Superdome", sin alimentos ni agua potable. Los únicos que parecen encontrarse cómodos en medio de este caos son los grupos de saqueadores armados que deambulan por las calles a la búsqueda de cualquier cosa de valor, desde zapatillas de deportes hasta grandes televisiones pasando por las armas almacenadas en tiendas de deportes y grandes establecimientos comerciales. El empeoramiento de las condiciones de seguridad en Nueva Orleans ha obligado a las autoridades a aumentar de poco más de 7.000 a casi 30.000 el número de soldados que se enviarán para ayudar a controlar la situación. Un Guardia Nacional fue herido por un disparo el martes y un agente de policía de Nueva Orleans, Jarrod Mayberry, declaró hoy a la televisión local WWL que abandonó la ciudad por la falta de comunicación con sus superiores y la dejadez de estos para dar órdenes. La situación en las localidades alrededor de Nueva Orleans no es mucho mejor. Ben Morris, alcalde de Slidell, situada a unos 45 kilómetros al noreste de Nueva Orleans, señaló a WWL que entre 15.000 y 40.000 personas se han quedado sin hogar y que siguen siendo frecuentes los saqueos. La falta de recursos de la mayoría de la población afectada por "Katrina" -que ha golpeado algunas de las regiones más pobres de Estados Unidos- aumenta la tragedia y peligro, con miles y miles de personas sin un lugar al que ir y con extremas necesidades que no están siendo resueltas por las autoridades.




