Velan los restos de soldado colombiano muerto en Irak
El soldado de EEUU de ascendencia colombiana Hernando Ríos, muerto en Irak el 8 de agosto, era un gran padre y amigo y así fue recordado hoy durante el velatorio de sus restos en el condado neoyorquino de Queens
El soldado de EEUU de ascendencia colombiana Hernando Ríos, muerto en Irak el 8 de agosto, era un gran padre y amigo y así fue recordado hoy durante el velatorio de sus restos en el condado neoyorquino de Queens. "Mi hijo era un héroe", dijo su madre Marlene, quien recordó que su hijo tenía previsto regresar a su hogar de vacaciones del 2 al 15 de septiembre. Tres días antes de su muerte -el pasado 8 de agosto- Ríos se comunicó con su progenitora por correo electrónico. "Estaba contento porque vendría. Me dijo que rezara mucho por él, porque sería triste que le pasara algo poco antes de regresar", recordó la mujer con rostro sombrío. Ríos, de 29 años y miembro de la Guardia Nacional de Nueva York, no pudo retornar a su hogar ya que el vehículo en que patrullaba un camino en Bagdad junto a otros soldados fue alcanzado por un explosivo. Su amigo Brian López, dominicano y también de Nueva York, resultó herido en el ataque. Marlene, quien demostró una gran fortaleza al hablar con la prensa, recordó que su hijo decidió ingresar al Ejército porque quería un mejor futuro para él, su esposa Lilliana y sus hijas, la menor de cuatro meses de edad. "El Ejército le ofrecía terminar una carrera en ingeniería eléctrica. Era para estudiar. Le prometen tanto y después no cumplen", lamentó su progenitora. "A él le gustaba eso para un mejor futuro para su familia, pero no hay nada que reemplace a un buen padre", afirmó Marlene. Hernando Ríos nació el 22 de octubre de 1975 en Nueva York, pero fue llevado por su madre a Cali cuando era un niño y estudió en los colegios San Luis González y la academia militar José Manuel Cabal. El joven regresó a Nueva York, donde completó la escuela superior y dos años de universidad. Trabajó unos tres años como supervisor de mantenimiento en las Torres Gemelas, "donde le consiguió trabajo a mucha gente. Todos ahí le querían", agregó Marlene. "El no era un amigo, era un gran amigo", afirmó la mujer, quien le recordó, además, como un hombre alegre, que le gustaba la música y bailar. Los restos mortales del soldado fueron expuestos con su uniforme militar en un ataúd marrón sobre el cual descansaba la bandera de EEUU, mientras dos soldados mantenían una guardia de honor. Cerca, su esposa Lilliana, quien sostenía en brazos a su pequeña de cuatro meses, lloraba a la vez que consolaba a su hija mayor, de ocho años. Su mejor amigo Chris Voity lloraba desconsolado. "Nos conocíamos hacía unos 20 años. El mismo día que me dijeron de su muerte, había unos diez minutos que había recibido una carta suya, en la que decía que nos veríamos pronto, que extrañaba a su familia e hijos. Lloré mucho", dijo el joven. "El amaba a todo el mundo, y todo el mundo le quería. Siempre tenía una sonrisa", indicó. Voity dijo además a EFE que cuando su amigo le dijo que ingresaría al Ejército le pidió que no lo hiciera. "Le dije que no lo hiciera, pero le apoyé porque era mi amigo. El quería servir a su país y tener una mejor vida para él y su familia", indicó. De acuerdo a Voity y a Marlene, Ríos nunca se quejó de la guerra. "El supo vencer su miedo", comentó su amigo. A los familiares y amigos se les entregó un recordatorio con una foto de un sonriente Ríos vestido con su uniforme militar y el mensaje: "estoy en casa, en el cielo". Los restos mortales del soldado serán incinerados después de una misa de cuerpo presente.




