Comenzaron los funerales del Rey Fahd
El cuerpo sin vida del rey Fahd, fundador de la Arabia Saudí moderna, ha sido trasladado a la mezquita Imam Turki, de Riad, donde ha comenzado su austero funeral. El cadáver fue introducido en el templo a hombros de miembros de la familia Real, apoyado sobre una sencilla tabla de madera, envuelto en un sudario blanco y cubierto por la última capa (abaya) que el soberano vistió
El cuerpo sin vida del rey Fahd, fundador de la Arabia Saudí moderna, ha sido trasladado a la mezquita Imam Turki, de Riad, donde ha comenzado su austero funeral. El cadáver fue introducido en el templo a hombros de miembros de la familia Real, apoyado sobre una sencilla tabla de madera, envuelto en un sudario blanco y cubierto por la última capa (abaya) que el soberano vistió. Nada más entrar en la mezquita, el muecín de la mezquita llamó a la oración de la tarde, que todos los asistentes se aprestaron a realizar. Numerosos líderes árabe y extranjeros, como el presidente de Pakistán, Parvez Musharaf, y la mayoría de los jefes de Estado de la Liga Arabe, acompañaron la oración en el interior del santuario al nuevo rey del país, Abdala. Según la televisión saudí, 36 jefes de Estado han acudido a la capital saudí para participar en los actos y expresar sus condolencia a la familia Ibn Saud. Tras el preceptivo rezo comunitario islámico, el mufti de Arabia Saudí, máxima autoridad religiosa del país tras el monarca, Abdelaziz bin Abdala al-Sheij, comenzó a recitar El Corán, el libro sagrado de los musulmanes, y las imprecaciones por el eterno descanso de Fahd. Escasos instantes después, miembros de la familia Real sacaron el cuerpo a hombros y lo introdujeron en una furgoneta, que lo traslado al vecino cementerio de Al-Oud Las honras fúnebres no han seguido del patrón de otras ceremonias celebradas en el mundo árabe, si no que han sido austeras y carentes del lujo y el boato en el que se ha forjado la epopeya de este rey con fama de noble y justo. La estricta y radical interpretación del Islam que rige en Arabia Saudí, conocida como wahabismo, proscribe cualquier tipo de funeral de Estado y recomienda un acto sencillo en una mezquita y el entierro en un fosa, envuelto el cuerpo con un simple sudario blanco. Los principios del wahabismo también prohíben que la sepultura quede marcada, ya que considera que todos los musulmanes regresan igual al polvo, haya sido como haya sido su tránsito por el mundo terrenal. Así, Fahd quedará enterrado, como sus predecesores en el trono, en una parcela anónima del cementerio Al-Oud, no muy lejos de donde la familia Ibn Saud tuvo su primera fortaleza, un castillo de adobe en el centro de lo ahora es el viejo Riad.




