Parodian en Quito el "Plan Colombia" y las fumigaciones de cultivos ilícitos
Activistas de Derechos Humanos y habitantes de la zonas de Ecuador fronterizas con Colombia denunciaron en una parodia teatral los supuestos efectos nocivos de las fumigaciones aéreas sobre los cultivos de coca en el vecino país. En una combinación de denuncia y la ironía, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) y habitantes de la provincia de Sucumbíos, fronteriza con Colombia, presentaron en las calles de Quito la obra "El almuerzo fumigado".
Activistas de Derechos Humanos y habitantes de la zonas de Ecuador fronterizas con Colombia denunciaron en una parodia teatral los supuestos efectos nocivos de las fumigaciones aéreas sobre los cultivos de coca en el vecino país. En una combinación de denuncia y la ironía, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) y habitantes de la provincia de Sucumbíos, fronteriza con Colombia, presentaron en las calles de Quito la obra "El almuerzo fumigado". Los denunciantes presentaron el restaurante "Plan Colombia", que ofreció en Quito un "menú" de "pollo intoxicado" y "sopa amazónica de glifosato", abrió y cerró en una sola jornada en la que los propios "chef" imploraban a los comensales no ingerir sus "potajes". Realidad y teatro entrelazados, los improvisados actores, que eran colombianos y ecuatorianos que viven en la frontera, denunciaron que las fumigaciones con el producto "glifosato" en Colombia, han repercutido en el otro lado de la divisoria. Llegado de Puerto Nuevo, Jaime Taris, con un cartel que rezaba: "Sopa de glifosato, un plato como para morirse", aseguró a EFE que él y sus seis hijos están afectados por ese producto, arrastrado hasta Ecuador por el viento, que les ha provocado infecciones en la piel, dolor de cabeza y problemas en el sistema respiratorio. "Pedimos que ya no haya fumigaciones en la frontera. No tenemos otro lugar a donde ir, somos gente pobre", dijo Taris, de 41 años, al asegurar que con las fumigaciones también se han dañado las plantaciones de maíz, café y plátano, entre otros. Taris pidió que Colombia fumigue a un mínimo de diez kilómetros de distancia de la línea divisoria, algo que planteará el canciller de Ecuador, Antonio Parra Gil, a su colega de Colombia, Carolina Barco, el próximo lunes, cuando visite Quito. Representada en uno de los "chef", "Barco" ofrecía hoy en la obra teatral "jugo de aspersiones aéreas" y pollo, al que los activistas de Derechos Humanos rociaron con "round up ultra", uno de los componentes del "glifosato". Ataviado de cocinero, el activista Mauricio Gallardo, con un letrero que lo identificaba como el "presidente colombiano, Alvaro Uribe", insistió en que las provincias fronterizas sean declaradas como "territorio de paz, soberanía y solidaridad". Susurrando a los comensales al oído: "por Dios, no coman", "cuidado porque es veneno", el vocero de la APDH, Alexis Ponce inspeccionó el almuerzo que se ofreció en plena acera en una de las principales avenidas de Quito, al pie de la Embajada de Colombia. Adobada en sarcasmo, Beatríz Alvarado, vecina de Sucumbíos, invitaba a los comensales a disfrutar de "las delicias" que se degustan en la Amazonía, contaminadas con "glifosato", cuya peligrosidad descarta tajantemente el Gobierno de Colombia. El "festín como para morirse" estuvo acompañado de imágenes de calaveras y se preparó en una inmensa olla, que tenía el rótulo "Base de Manta", en alusión al centro de operaciones militares que tiene Estados Unidos en Ecuador para luchar contra el narcotráfico. Los organismos de derechos humanos y los indígenas aseguran que la base de Manta implica a Ecuador en el "Plan Colombia", extremo negado por los gobiernos de Quito, Bogotá y Washington. La "tentaciones culinarias" dejan la "piel tersa" y ayuda a llevar una "vida saludable", aseguró a EFE con ironía una joven, al tiempo que enseñaba las cicatrices de unos granos que, según dijo, aparecieron en su brazo tras las fumigaciones en Colombia. El refugiado colombiano Marcos Pérez, que llegó hace 18 meses a Ecuador huyendo de la violencia en su país y en busca de tierras para cultivar, "porque por las fumigaciones han quedado estériles las de Colombia", aseguró que ahora es testigo de los mismos efectos sobre las tierras ecuatorianas por las aspersiones en Colombia. Ponce pidió al Gobierno de Alfredo Palacio que, si Colombia no atiende los reclamos de los habitantes de la zona fronteriza, estudie la posibilidad de demandar a ese país ante la Corte Internacional de la Haya.




