Tres años después de la masacre, Bojayá sigue sitiada por la violencia y el abandono
Según el asesor de paz del Chocó, Bentura Díaz, en los últimos meses han sido desplazadas por lo menos 2 mil 500 personas, de los cuales casi la mitad son niños.El funcionario dijo a Caracol que la situación de las comunidades que habitan la margen del río Atrato y especialmente los de Bojayá y Vigía del Fuerte, no ha cambiado luego de tres años de sucedida la tragedia en la que murieron 119 personas.
Según el asesor de paz del Chocó, Bentura Díaz, en los últimos meses han sido desplazadas por lo menos 2 mil 500 personas, de los cuales casi la mitad son niños.El funcionario dijo a Caracol que la situación de las comunidades que habitan la margen del río Atrato y especialmente los de Bojayá y Vigía del Fuerte, no ha cambiado luego de tres años de sucedida la tragedia en la que murieron 119 personas."La situación social y de orden público es aún muy complicada, las FARC y las Autodefensas siguen haciendo fuerte presencia en la zona y continúan en su disputa por el territorio mientras la presencia del Estado en materia social es aún muy precaria", dijo el asesor de paz del departamento.Hoy en Bojayá, donde después de tres años aún no se han cumplido las promesas de reconstrucción del municipio, los pobladores temen un nuevo enfrentamiento entre guerrilleros y paramilitares que deje consecuencias tan graves o peores que las de el 2 de mayo de 2002.El temor a una nueva masacre mezclado con la proliferación de cultivos ilegales y la aparición de los dólares como moneda impuesta entre algunas comunidades, parecen dominar hoy las zonas indígenas y campesinas de Bellavista - Bojayá, el poblado que hace tres años se hizo famoso por la tristemente célebre matanza de 119 personas que se refugiaban en un templo católico.Es el temor desatado por el bloqueo que ejercen las fuerzas irregulares de las FARC y las Autodefensas, que en sus enfrentamientos por controlar esa región chocoana, han sometido a la población civil a tres años de dolor y miseria.El enviado especial de Caracol Radio, Jairo Calle Coneo, encontró un panorama desolador dibujado en los rostros tristes de los niños y en las expresiones de angustia de los pocos adultos que permanecen en el casco urbano, y que no huyeron tras la masacre porque no tienen a donde llegar.Santiago Palacio, miembro del Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato, encabezó un recorrido de organismos humanitarios por el alto y medio Atrato. Al regresar señaló que la situación de los lugareños "es muy difícil"."Hemos constatado que las comunidades negras y las indígenas viven en condiciones muy precarias, bajo la amenaza permanente de los actores armados del conflicto", dijo.Aseveró que la zona "es sometida a un bloqueo total, lo que dificulta el ingreso de alimentos y medicinas, mientras sus habitantes no pueden ejercer con tranquilidad sus acciones cotidianas"."Somos conscientes de que la situación de orden público cada día se está deteriorando más, pese a la presencia del Ejército y de los demás organismos de seguridad", anotó Palacio a Caracol Radio.Finalmente hizo un llamado al Estado para que haga verdadera presencia en la región y llamó la atención de los organismos de seguridad para que actúen en la zona y eviten que haya una nueva masacre.En Bojayá, otros habitantes han señalado que la economía local ha comenzado a ser afectada, de manera fuerte, por la proliferación de cultivos ilegales impulsada por las organizaciones armadas e incluso denunciaron que muchas comunidades son obligadas por esos grupos a utilizar los dólares como moneda básica para comercializar sus productos.El gobierno reconoce que reconstrucción de Bojayá está demoradaEl vicepresidente de la República, Francisco Santos , reconoció que se han presentado retrasos en la reconstrucción y el traslado de Bojayá, pero pidió tranquilidad porque hay presupuesto para ese propósito. Santos dijo que ya se empezó el movimiento de tierras, y se espera que a más tardar en un año esten listas las obras. También que las licitaciones están, y en un momento dado el proceso va adquirir la velocidad que se necesita, aunque se hubiera querido que las obras fueran más rápidas.No ha sido por falta de voluntad del gobierno, ya que han tenido múltiples problemas como las dificultades para llegar a esa zona, explicó el vicepresidente.En materia de seguridad, Santos dijo que hay Policía tanto en Bellavista como en Vigía del Fuerte, y hay patrullajes permanentes de la Armada, pero admitió que si se debe revisar la seguridad para garantizar la tranquilidad de los habitantes de esa región, las autoridades están dispuestas a hacerlo.Por su parte, el director ejecutivo de la Federación Colombiana de Municipios, Gilberto Toro, dijo que la lentitud con la que se adelantan las obras de reconstrucción en Bojayá, es un mensaje muy desalentador para las poblaciones afectadas por los violentos, porque, además de la acción terrorista, el gobierno se demora injustificadamente en brindar apoyo.Le pidió tambien al gobierno y a las Fuerzas Militares y de Policía estar muy atentos, porque seguramente los violentos y especialmente la guerrilla, va a tratar de demostrar que todavía existen, que todavía tienen poder, y van a atacar a la población civil de los municipios más apartados.




