Viena celebra retrospectiva del mítico pintor belga René Magritte
Viena celebra con una gran retrospectiva al mítico pintor belga René Magritte, uno de los "magos del arte del siglo XX", cuyas paradojas surrealistas se encuentran tatuadas en la retina de millones de personas en todo el mundo.
Viena celebra con una gran retrospectiva al mítico pintor belga René Magritte, uno de los "magos del arte del siglo XX", cuyas paradojas surrealistas se encuentran tatuadas en la retina de millones de personas en todo el mundo.El Foro de las Artes de Viena ha inaugurado esta tarde la exposición de setenta lienzos "René Magritte: la clave del sueño", calificada como la más importante muestra ofrecida en este museo y que podrá visitarse hasta el 24 de julio próximo.El relámpago de la sorpresa brilla en la exposición, donde se encuentran algunas de las obras más importantes del autor, como su famoso "La trahison des images" (1928/29) en la que se representa una pipa bajo la cual se lee "Ceci n'est pas une pipe" ("esto no es una pipa", en español).La exposición está dispuesta en orden cronológico y muestra las obras de Magritte (1898-1967) desde mediados de los años 20, bajo la influencia de la pintura metafísica del italiano Giorgio de Chirico (1888-1978), hasta los años 60.La muestra incide en el carácter poliédrico de la pintura del artista belga, donde el surrealismo es tan sólo una de sus caras. Ulf Kûster, uno de los comisarios, destacó que a Magritte le separó de sus compañeros de viaje dentro del movimiento vanguardista la carga intelectual y reflexiva, muy distinto al afán por la espontaneidad de los surrealistas. Manzanas de dimensiones sobrenaturales, barras de pan voladoras, luces que arrojan sombras, plumas, mujeres desnudas, trombones, nubes, hombres con sombrero hongo, piedras que levitan sobre un mar de brumas, casas de muñecas amontonadas, las imágenes oníricas de este creador irrepetible se suceden y repiten en la muestra.Otras de las ilustraciones imborrables son "La Mémoire I" (1945) y "La Mémoire II" (1948), en la que se representa el busto de una estatua con una mancha de sangre en la sien: la memoria como herida dolorosa es una de sus imágenes favoritas.También se encuentran sus reconocibles imágenes de mujeres cubiertas con una sábana blanca y que, según la interpretación psicológica que el artista detestaba, se relaciona con el suicidio de su madre al arrojarse a un río cuando él tenía 14 años.La obra de este pintor tuvo un gran influjo en corrientes artísticas posteriores, como el Pop Art, y en su carácter bidimensional, plano, se rastrea la influencia de su labor como ilustrador, según los críticos.




