Mientras el Papa bendice al príncipe Rainiero, su gabinete dice que su estado 'no para de agravarse'
El Papa envió un mensaje al príncipe Rainiero de Mónaco, en el que le dió "una particular bendición apostólica", al igual que a sus familiares. Por su parte el palacio divulgó que la situación vital del príncipe es "extremadamente grave" y no deja de agravarse
El estado de salud del Príncipe Rainiero de Mónaco "no para de agravarse" y su pronóstico vital es "extremadamente reservado", informó su gabinete. "Las funciones cardíaca, pulmonar y renal se degradan progresivamente", pese a los cuidados "más apropiados y al control de la infección broncopulmonar", precisa el parte médico divulgado por el Palacio en un escueto comunicado. Rainiero, de 81 años, está en la unidad de reanimación del Centro Cardio-Torácico del Principado, donde el pasado miércoles fue conectado a una respiración asistida mecánica. El príncipe, que con más de 55 años en el cargo es el decano de los soberanos de Europa, había ingresado en el hospital el pasado día 7 a causa de una infección broncopulmonar. Poco antes de divulgar el parte firmado por los tres médicos que le atienden, el Palacio había difundido un mensaje del Papa Juan Pablo II dirigido a Rainiero. En ese mensaje, firmado por el cardenal Angelo Sodano, Juan Pablo II enviaba "con todo corazón una bendición apostólica particular" a Rainiero, así como a sus allegados. Desde que se deterioró bruscamente el estado de salud de Rainiero el pasado martes, el príncipe heredero, Alberto, y sus dos hermanas, Carolina y Estefanía, han acudido todos los días al hospital, donde también han visitado al soberano el arzobispo de Monaco, Bernard Barsi, y el cura César Penzo, que celebra habitualmente las misas en la capilla del palacio. Ayer, viernes, el Palacio del minúsculo Estado de la Costa Azul había informado por primera vez de que el pronóstico vital de Rainiero era "reservado", lo que alimentó los rumores más alarmistas sobre la proximidad de un desenlace fatal. En los últimos años, se han multiplicado los problemas de salud de Rainiero, que obligaron a internarlo repetidamente. Entre diciembre de 2003 y febrero de 2004, fue hospitalizado en tres ocasiones, primero debido a una gripe, luego por un estado de fatiga general y finalmente por problemas coronarios. En 1999 fue operado de la aorta abdominal y a principios del año 2000, en dos intervenciones quirúrgicas, se le practicó una ablación parcial de pulmón para controlar "una formación nodular" (un tumor) y le colocaron dos tubos de drenaje en la caja torácica para tratar un neumotórax.




