Se ahorca en su celda presunto terrorista islamista en España
El marroquí Mustafá Zanibar, en prisión por su supuesta relación con una de las células islamistas desarticuladas el año pasado en España, fue hallado muerto ahorcado de un cinturón en la ducha de su celda
El marroquí Mustafá Zanibar, en prisión por su supuesta relación con una de las células islamistas desarticuladas el año pasado en España, fue hallado muerto ahorcado de un cinturón en la ducha de su celda. Según la Dirección General española de Instituciones Penitenciarias, el cadáver de Zanibar fue descubierto por los funcionarios de la cárcel de Zuera, en la provincia de Zaragoza, que le llevaban la comida a su celda al encontrase éste, como todos los presos islamistas, en un módulo de aislamiento. Al asomarse a la mirilla de la puerta de la celda los trabajadores no pudieron verle y, al entrar, le hallaron suspendido de la ducha por un cinturón, por lo que se sospecha que podría tratarse de un suicidio. Los funcionarios llamaron a un médico por si el preso aún estaba vivo, pero éste sólo pudo certificar su muerte y un juez procedió al levantamiento del cadáver. El 25 de noviembre pasado, Zanibar ingresó en la prisión de Zuera, desde el centro penitenciario de Nanclares de Oca, en la provincia norteña de Alava, tras ser detenido en la denominada "Operación Nova" junto a otros presos islamistas. Antes de que el juez español Baltasar Garzón ordenara su arresto en la prisión por su presunta vinculación con una de las células terroristas desarticuladas en la "Operación Nova", el marroquí cumplía una condena de 29 años de cárcel por quemar vivo a un compatriota en 1994 en El Ejido. El 11 de julio de 2003 llegó a una prisión de Galicia procedente de la cárcel castellana de Topas, donde, según Garzón, se gestó una célula islamista que pretendía atentar contra la Audiencia Nacional española en Madrid. Zanibar fue uno de los presos que festejó los atentados del 11 de marzo en Madrid, en los que murieron 192 personas, y disponía de unos 6.000 euros (7.800 dólares) en su cuenta para gastos en prisión. Los islamistas detenidos en la "Operación Nova" se dividían en tres grupos: uno en Madrid, del que formaban parte varios de los autores del 11-M, otro en Levante (este) y el tercero, que tenía como objetivos estaciones de tren y edificios emblemáticos de la capital de España, estaba formado por reclusos de distintas cárceles. De acuerdo con Garzón, esta última célula empezó a formarse entre finales de 2001 y principios de 2002 en la cárcel de Topas bajo el liderazgo de Mohamed Achraf, detenido en Suiza, y quería perpetrar un atentado suicida con un camión-bomba contra la Audiencia Nacional. En un segundo nivel, según los autos notificados por el magistrado, estaba la célula que supuestamente integraba Zanibar y que estaba dispuesta a tomar el relevo a la que pretendía atentar contra el tribunal, una vez cumpliera sus acciones o sus miembros fueran detenidos. Entre los objetivos de este último grupo, que al igual que los anteriores estaba fundamentalmente compuesto por salafistas radicales predispuestos al martirio mediante suicidio, destacaban lugares emblemáticos de Madrid como estaciones de tren, rascacielos, la sede del opositor Partido Popular y el estadio Santiago Bernabéu.




