Violencia en Irak: terroristas atacan de nuevo en plena fiesta chií y dejan 16 muertos
Los atentados, que causaron 16 muertos y 52 heridos, fueron perpetrados cuando miles de personas celebraban la festividad de Achura, que en años anteriores también fue objeto de cruentos ataques terroristas
Dos atentados suicidas a sendas mezquitas chiíes de Bagdad causaron hoy al menos 16 muertos y estuvieron precedidos por el secuestro de dos periodistas indonesios en la ciudad iraquí de Ramadi. Los atentados, que causaron 52 heridos, fueron perpetrados cuando miles de personas celebraban la festividad de Achura, que en años anteriores también fue objeto de cruentos ataques terroristas. El año pasado por estas mismas fechas -Achura es la fiesta más importante del calendario chií, y atrae a peregrinos de todo el mundo-, 170 personas murieron por sendos atentados en Bagdad y Kerbala, por lo que este año se había redoblado la vigilancia. Poco antes de estos ataques, dos periodistas indonesios que viajaban a Bagdad precisamente para informar sobre las festividades de Achura fueron secuestrados por un grupo de hombres armados, según anunció hoy el ministerio de Exteriores indonesio. Los periodistas, de la cadena "Metro", fueron interceptados junto a su chófer por un grupo cuando viajaban desde Amán a Bagdad en la ciudad de Ramadi (100 kilómetros al oeste de Bagdad), y luego fueron conducidos a un lugar desconocido. También están secuestrados en Irak la periodista francesa Florence Aubenas y su guía iraquí Husein Hanoun, que desaparecieron el 5 de enero pasado en Bagdad, y la italiana Giuliana Sgrena, cuya imagen fue difundida esta semana en un vídeo grabado por sus secuestradores y en el que pedía la retirada de las tropas italianas de Irak. Los atentados de hoy fueron casi simultáneos contra las Huseiniyas (mezquitas chiíes) de Al Kazimein, en el barrio de Abu Techir, en el sur de Bagdad, y la de Ali al Baya, en un barrio del suroeste de la ciudad. En la primera mezquita, un suicida hizo estallar un cinturón de explosivos adosado a su cuerpo, justo momentos antes de empezar la oración del viernes, y causó 14 muertos y 43 heridos, según dijo Ehsan Mohamed, encargado del depósito de cadáveres del Hospital Al Yarmuk, al que están siendo trasladadas las víctimas. El segundo atentado, perpetrado al término de la oración, fue causado por otro suicida, al que "acompañaron" disparos de mortero, pero solo dejó dos muertos (entre ellos el mismo suicida) y nueve heridos. Esta mezquita es muy popular entre los seguidores del clérigo radical chií Muqtada al Sadr. Ehsan Mohamed añadió que entre los muertos hay varios niños y jóvenes, y dijo que muchos de los heridos están en estado grave, por lo que el número de víctimas mortales podría aumentar. Previamente, fuentes policiales habían afirmado que sólo en el atentado de la mezquita de Al Kadimein había más de treinta muertos. Un herido llamado Mohamed Salmán, con restos de metralla en la espalda, dijo que salía de la mezquita de Al Kadimein después del rezo preceptivo del mediodía cuando una potente explosión lo tumbó al suelo, y aseguró que tuvo tiempo de ver al hombre que perpetró el atentado. Zarin Saadum Rahim, de 26 años, con la pierna rota por la metralla, pudo ver cómo la puerta de la mezquita salía volando por los aires, y luego vio varios cadáveres desperdigados por el suelo, hasta que otros fieles lo cogieron en volandas y lo trasladaron al hospital. Los terroristas, de filiación desconocida aunque presumiblemente radicales suníes, han elegido en esta ocasión mezquitas "menores", ya que los grandes santurarios que albergan a alguno de los doce imanes chiíes -que fueron los atacados el pasado año- estaban fuertemente protegidos. Estos son los primeros atentados anti chiíes después de que se anunciase la victoria por mayoría absoluta en las elecciones del 30 de enero de la lista confesional chií, que obtuvo 140 de los 275 escaños del nuevo parlamento y podrá así formar gobierno. Los chiíes han estado siempre marginados y apartados del poder desde la independencia de Irak y hasta la caída del régimen de Sadam Husein, pero han ido adquiriendo puestos de responsabilidad en las instituciones transitorias. La celebración de Achura se ha convertido, desde la caída del régimen de Sadam, en una de las manifestaciones del poderío chií, ya que son cientos de miles de personas los que salen a las calles para llorar a sus mártires, en medio de una organización ejemplar.




