Fiesta republicana quiere recuperar apoyo nacional a Bush
Los republicanos comienzan hoy su Convención en Nueva York para tratar de reconstruir la unidad en torno al presidente George W. Bush, y consolidar su imagen como un líder firme de cara a las elecciones del 2 de noviembre.
Nueva York.--- Los republicanos comienzan hoy su Convención en Nueva York para tratar de reconstruir la unidad en torno al presidente George W. Bush, y consolidar su imagen como un líder firme de cara a las elecciones del 2 de noviembre.Entre hoy y el jueves, casi 4.900 delegados y suplentes darán el telón de fondo a un espectáculo pensado sobre todo para la televisión y en el que no hay auténtico debate, pues únicamente está diseñado para enaltecer al candidato republicano a la Casa Blanca.En medio de unas draconianas medidas de seguridad que poco tienen de festivo, el Partido Republicano quiere confirmar a Bush como la única alternativa realista para noviembre, a pesar de que los sondeos de opinión muestran que la gestión del presidente es rechazada por más de la mitad de la población.Bush se ha definido a sí mismo como "un presidente en tiempos de guerra", y la convención tratará de destacar su capacidad de liderazgo y de tomar decisiones difíciles en momentos clave, frente a un rival demócrata, John Kerry, al que se quiere catalogar como dubitativo e indeciso.El debate "debe ser sobre quién puede liderar la guerra contra el terrorismo y hacia allí es donde lo llevaré", afirma claramente Bush en una entrevista que publica hoy el semanario "Time".La Convención llega en un momento crítico para el presidente, que quiere demostrar que puede seguir dirigiendo al país, en momentos en que su gestión está más contestada que nunca.Bush disfrutó de un período de popularidad descomunal tras los atentados terroristas del 11-S, y consiguió mantenerse de forma muy sólida en los sondeos hasta hace poco más un año, cuando depuso al régimen de Sadam Husein y la economía mostraba una fuerte recuperación.Sin embargo, Irak se ha convertido en uno de los grandes obstáculos para su reelección, ya que la guerra y ocupación de ese país ha costado la vida a casi 1.000 soldados estadounidenses y unos 135.000 millones de dólares, mientras el déficit del país se encuentra a unos niveles récord.A pesar de esos sacrificios, no hay visos de una solución a corto plazo en Irak, lo que ha generado una fuerte división en el país acerca de si realmente esa guerra ha merecido la pena.Además, en el frente interno, la economía está dando nuevos quebraderos de cabeza al Gobierno.El crecimiento económico se ha ralentizado, y con él el ritmo de creación de puestos de trabajo, mientras que la fuerte subida del precio del petróleo amenazan con aumentar el de la gasolina y de numerosos productos y servicios en las próximas semanas.Y Bush -salvo un milagro- va a ser el primer presidente de EEUU desde la Gran Depresión durante cuyo mandato se destruye empleo neto.El presidente no llegará a Nueva York hasta el miércoles, y mientras tanto continuará con su serie de visitas a ocho estados indecisos donde puede decidirse la elección. Hoy mismo estará en Nueva Hampshire y Michigan.El objetivo de Bush y su campaña será convencer al electorado, o al menos intentarlo, de que, incluso si su gestión es controvertida, su reelección es mejor opción que la elección de su rival, el demócrata John Kerry.Bush "es exactamente el líder que necesitamos en estos tiempos, y lo necesitamos durante cuatro años más", afirmó el domingo el vicepresidente, Dick Cheney, al llegar a Nueva York para la convención.En este sentido, la fiesta política republicana comienza con un momento positivo. En la última semana, varias encuestas coinciden en que Bush se ha puesto ligeramente por delante de Kerry.Aunque la ventaja es ligera y se mantiene dentro del margen de error estadístico, la percepción es que el candidato republicano puede estar dando la vuelta a la ventaja que logró Kerry tras la cumbre del Partido Demócrata en Boston.




