´Beckham, I love you´, el grito de moda
Niños, adolescentes y adultos. Admiración sin edad. Británicos que pasan unos días de vacaciones en España y que han cumplido un sueño. Casualidades del destino las que les han conducido a ver entrenar a su ídolo, David Beckham, a quien cara a cara tras pedirle un autógrafo le dijeron: "I love you".
Cartagena (Murcia).--- Niños, adolescentes y adultos. Admiración sin edad. Británicos que pasan unos días de vacaciones en España y que han cumplido un sueño. Casualidades del destino las que les han conducido a ver entrenar a su ídolo, David Beckham, a quien cara a cara tras pedirle un autógrafo le dijeron: "I love you".Fue el espontáneo agradecimiento que una amplia representación de aficionados ingleses dedicó a Beckham, el único jugador de la plantilla del Real Madrid que a la conclusión del entrenamiento se dirigió hacia la zona donde sus seguidores aún mantenían la boca abierta tras disfrutar de diez inolvidables minutos de lanzamiento de faltas.Cada gol lo cantaban como si se tratase de un partido oficial. Ya nadie recordaba el temor inicial. No sabían si podrían acceder al entrenamiento. Sólo les importaba Beckham. Eran cerca de 400 y se aprovecharon del carácter español, el que llevó a no respetar ni a una pequeña representación de la Guardia Civil ni a la seguridad del complejo turístico donde está alojado el Real Madrid."O nos abren el camino, o lo abrimos nosotros", amenazaron varios aficionados españoles a los guardias de seguridad. La avalancha humana -hasta 1.200 personas presenciaron el entrenamiento- hizo ceder a los que debían velar por el trabajo en soledad que el Real Madrid acudía buscando a La Manga.La misma diferencia que se palpa en la educación futbolística de los jugadores se hizo extensible a la afición. Los madridistas nacionales hicieron su trabajo y se marcharon. No hubo gestos ni palabras a la grada. Tienen reciente el enfado por verse obligados a cumplir una concentración ante la que no están de acuerdo.`Como será que hasta el tiempo cambió con su llegada!. El calor que recibió al Real Madrid, cerca de 20 grados a las 19.00 horas del miércoles, se transformó el jueves en un día de fuerte viento y lluvioso que no concedió las mejores condiciones para entrenar ni para pasar la tarde jugando al golf, como más de uno tenía previsto. A Beckham le da igual.Y es que la admiración española se mostraba radicalmente opuesta a la británica. El tanto más bonito del día que marcó Portillo en un ejemplo de elegancia y rapidez con una bicicleta y un potente disparo en carrera, recibió algún irónico "Portillo selección" de los españoles, la mayoría de ellos murcianos que disfrutaban del entrenamiento de su equipo. Sin embargo, los goles de Beckham parecían oficiales ante la entrega de su parroquia.Por no hablar del tan manido "¿dónde está Del Bosque?" que volvió a sonar entre los asistentes o el "hay que correr más que os espera el jacuzzi y el baño y masaje" que demuestra que la ironía no reside sólo en los madridistas que conviven con la crisis en Madrid.La plantilla se repartió en furgonetas para completar el corto trayecto del campo al hotel. Nada pudo hacer la Guardia Civil para evitar que los seguidores aporreasen los cristales con golpes y deslumbrasen los rostros serios de los futbolistas con "flashes" fotográficos.Mientras, los británicos disfrutaban de su ídolo. Beckham había concluido su específico entrenamiento de lanzamiento de faltas y estaba firmando uno a uno a todos sus compatriotas que con la mirada más tierna posible le dedicaban un "Beckham, I love you".Una prueba más de una educación futbolística que hasta parece alejar a Becks de la polémica en un día señalado. La plantilla espera a que anochezca como confesó Solari. "Tenemos una cita esta noche. A las diez con Sky One", antes de afirmar más serio sobre su amigo: "lo veo tranquilo. Son tonterías que se dicen de gente famosa como él. Es una lástima que ocurra eso, nosotros le creemos".Será un nuevo capítulo del que se apunta como el "culebrón de la primavera", sobre una supuesta infidelidad de Becks con Rebecca Looss, asistente personal del centrocampista inglés durante los primeros cuatro meses en Madrid.




