Putin y Nazarbáyev acuerdan prolongar el uso ruso de Baikonur
Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev, firmaron un acuerdo que amplía hasta 2050 el alquiler ruso del cosmódromo de Baikonur, en esa república de Asia Central.
Moscú.--- Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev, firmaron un acuerdo que amplía hasta 2050 el alquiler ruso del cosmódromo de Baikonur, en esa república de Asia Central. Según el documento firmado por Nazarbáyev y Putin en Astaná, donde el jefe de Estado ruso hace su primera visita al extranjero en este año, Rusia amplía el plazo de arrendamiento hasta el año 2050 y mejora las condiciones de su uso por el programa espacial ruso. El nuevo acuerdo establece que Rusia siga pagando 115 millones de dólares anuales, es decir, la suma acordada en el anterior contrato que existía sobre Baikonur, firmado en 1994 y que entonces incluía un alquiler de 20 años prorrogables. Con una superficie de 6.717 kilómetros cuadrados, Baikonur fue inaugurado en 1955 y está dotado de quince rampas de lanzamiento para diversos modelos de cohetes, entre ellos los legendarios "Protón", que impulsan las naves tripuladas "Soyuz". Los restos de las fases quemadas de los cohetes rusos caen sobre una superficie de más de 18 millones de hectáreas, también situadas en Kazajistán y por las que Rusia también paga una suma en concepto de reparaciones. Para mejorar las condiciones de uso de Baikonur, Kazajistán y Rusia acordaron hoy la creación del complejo de cohetes "Baiterek", considerados como más respetuosos con el medio ambiente, una exigencia que Astaná venía requiriendo desde hace tiempo. Este tipo de naves se basará en el sistema "Angará", una nueva familia de cohetes que se está desarrollando en el cosmódromo ruso de Plesetsk, a 800 kilómetros al noroeste de Moscú, donde también se probarán los "Baiterek". Los "Angará" (acondicionados con propulsores de última generación RD-191) funcionarán con combustibles inocuos, como el queroseno, el hidrógeno y el oxígeno, que ofrecen una notable ventaja sobre otros cohetes rusos que consumen combustibles tóxicos. Según los militares rusos, los "Angará" de clase pesada están destinados a sustituir a largo plazo a los "Protón", que despegan desde Baikonur. En su casi medio siglo de existencia, Baikonur ha sido testigo de los mayores logros de la aventura espacial soviética y rusa, desde el primer vuelo de un astronauta, Yuri Gagarin, en 1961, hasta las últimas expediciones a la Estación Espacial Internacional (ISS), entre ellas la del español Pedro Duque, en octubre de 2003. En realidad, esta base aeroespacial fue construida a centenares de kilómetros del pequeño poblado minero que tenía el nombre de Baikonur, en un fracasado intento de la URSS para "despistar" a Estados Unidos en las primeras etapas de la carrera espacial. Desde Baikonur también se lanzó el primer satélite artificial de la Tierra, el "Sputnik", y durante años fue el polígono de pruebas de los primeros cohetes balísticos intercontinentales "R-7". Desde Baikonur se ha lanzado el 70 por ciento de las naves y dispositivos espaciales rusos, pues la agencia espacial de este país no ha logrado impulsar al cien por cien los dos cosmódromos que funcionan en territorio de Rusia: Plesetsk y Svobodni, en el noroeste y el extremo oriente del país, respectivamente. La ubicación de Baikonur, en medio de la estepa kazaja, es inmejorable, mientras que en el caso de Plesetsk el "sendero de lanzamiento" pasa por ciudades, tierras agrícolas e instalaciones militares e industriales. Por eso, los lanzamientos desde Plesetsk exigen extremar las medidas de seguridad y precaución a fin de minimizar los riesgos para la población y el entorno. Tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991, Kazajistán proclamó su soberanía sobre Baikonur e intentó convertir sus instalaciones en un "cosmódromo internacional", pero la férrea oposición de Rusia frustró el proyecto.




