Los científicos rusos miran al cosmos para estudiar la Tierra

Rusia prepara un ambicioso programa para mejorar la eficacia de sus radiotelescopios en el estudio de los desplazamientos de los continentes y comprender mejor los fenómenos que ocurren en las entrañas de la Tierra.

Moscú.---- Rusia prepara un ambicioso programa para mejorar la eficacia de sus radiotelescopios en el estudio de los desplazamientos de los continentes y comprender mejor los fenómenos que ocurren en las entrañas de la Tierra.

Los radiotelescopios rusos observan las galaxias más apartadas del Universo para, por paradójico que pueda parecer, estudiar lo que sucede en la superficie terrestre y el interior de nuestro planeta.

"Unicamente las estrellas más lejanas pueden ser los puntos de referencia idóneos para determinar el desplazamiento de las placas continentales con exactitud", afirmó esta semana Valeri Olifirov, científico de la Academia de Ciencias de Rusia.

Para medir el movimiento de los continentes, estos telescopios enfocan sus antenas simultáneamente hacia un mismo cuerpo celeste y, de esta manera, los científicos obtienen el sistema de coordenadas adecuado para establecer el desplazamiento de las masas terrestres.

La exactitud con la que los receptores captan el espectro de luz de las estrellas permitió a los científicos rusos establecer que el archipiélago de Japón se mueve varios centímetros cada año hacia las costas rusas y que la península de Crimea se aparta de Europa.

"En 2004, cuando comience a funcionar el radiotelescopio del valle Tunkin, podremos ampliar estas investigaciones a otros lugares del planeta", afirmó Olifirov en una entrevista a la prensa.

El radiotelescopio del valle Tunkin, cerca del lago Baikal, en Siberia, retoma el "Proyecto Quásar", un programa impulsado en la década de los años ochenta por el régimen comunista para garantizar el liderazgo de la extinta Unión Soviética en radioastronomía.

El proyecto preveía entonces la construcción de al menos seis radiotelescopios de "alta resolución en tiempo y espacio" en el territorio soviético, pero por falta de recursos y apoyo político su construcción se suspendió durante algunos años.

Inicialmente, el "Proyecto Quásar" avanzó porque los militares soviéticos, ocupados en la fabricación de armas ofensivas de suma precisión, se interesaron por la aplicación de los radiotelescopios a la obtención de coordenadas ultraprecisas.

Otros, vieron en estos radiotelescopios la posibilidad de continuar la carrera armamentista en el espacio y preparar la respuesta al paraguas nuclear espacial o Guerra de las Galaxias ideado por Estados Unidos en plena Guerra Fría.

Tras la firma en mayo de 1972 del Tratado de Misiles Antibalísticos entre la URSS y Estados Unidos, los militares soviéticos se retiraron del cosmos y el "Proyecto Quásar" quedó como un programa exclusivo de la Academia de Ciencias en Moscú.

Actualmente, en Rusia funcionan dos radiotelescopios, uno cerca a la localidad de Svetloe, en la región de Leningrado, en el norte del país, y el segundo cerca de la estación ferroviaria de Zelenchuk, en el Cáucaso.

"Con la puesta en marcha del observatorio del valle Tunkin podemos decir que Rusia obtendrá un sistema integrado de radiotelescopios con el que la Academia de Ciencias podrá ejecutar plenamente su programa previsto en el campo de la radiofísica", subrayó Olifirov.

El radiotelescopio del valle Tunkin será más potente que los anteriores y su antena, con una altura similar a la de un edificio de dieciséis pisos, pesa novecientas toneladas.

El observatorio, situado en una zona de gran intensidad sísmica, puede resistir movimientos telúricos de una intensidad de hasta nueve puntos en la escala de Richter y el costo de la instalación con los equipos supera los tres millones de dólares (2,6 millones de euros).

"Actualmente, los radiotelescopios en Svetloe y Zelenchuk miden el movimiento de rotación de la Tierra y recopilan información astrofísica, geofísica, y geodesia espacial" explicó el científico.

"Al mirar a las estrellas con estos aparatos, en realidad estamos estudiando con más detalle importantes fenómenos que ocurren en nuestro planeta y en el Universo", subrayó Olifirov.

Porque la observación de los cuerpos celestes es la función primordial que realizan estos enormes artilugios que "ven y escuchan" los lugares más lejanos de las galaxias.

Los radiotelescopios son antenas de forma parabólica, similares a las usadas para recibir señales de televisión, que detectan las ondas de radio provenientes de los astros.

Además de recibir estas señales, los radiotelescopios también se emplean para enviar señales desde la Tierra con mensajes que podrían interceptar las comunicaciones de civilizaciones extraterrestres y abrir las puertas a contactos hoy considerados de ciencia ficción

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