Científicos identifican con ADN a desaparecido guerra española
El ADN de los huesos y dientes encontrados en una fosa común permitió a los científicos de la Universidad de Granada (sur de España) identificar los restos del español Emilio Silva Faba, ejecutado durante la Guerra Civil española (1936-39).
MADRID.--- El ADN de los huesos y dientes encontrados en una fosa común permitió a los científicos de la Universidad de Granada (sur de España) identificar los restos del español Emilio Silva Faba, ejecutado durante la Guerra Civil española (1936-39).Los trabajos fueron dirigidos por el forense español José Antonio Lorente Acosta, que colabora en la misma tarea con varios gobiernos latinoamericanos y abre ahora el camino en España.Silva Faba, español con familia en Expeleta (Argentina), fue fusilado hace casi setenta años y su caso demuestra que es posible identificar restos humanos con varias décadas de antigûedad mediante las técnicas del ADN.Los científicos trabajan ahora para certificar el nombre de los otros doce cadáveres hallados junto con el de Silva Faba en una fosa común en la localidad de Priaranza del Bierzo, en León (norte de España).Para identificar los restos, los técnicos del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada trituraron pequeños fragmentos de huesos y dientes de los cuatro cadáveres en mejor estado y analizaron su ADN mitocondrial.Este tipo de ADN sólo se transmite por vía materna, por lo que los científicos requirieron una muestra de saliva de la argentina Rosa Silva, una sobrina nieta de Silva Faba residente en Expeleta.La iniciativa fue impulsada por el periodista Emilio Silva Barrera, que, según explicó a EFE, hace tres años comenzó a buscar "por casualidad" la tumba de su abuelo en su pueblo natal, Villafranca del Bierzo (León).Silva Barrera, que fundó la Asociación española para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), dijo que un vecino le contó la historia de Leopoldo Moreira, un militante de izquierda que consiguió escapar de un fusilamiento.Tras varias investigaciones, Silva Barrera reconstruyó el testimonio, transmitido boca a boca a lo largo de los años, de Moreira."A mi abuelo lo sacaron de la cárcel de Villafranca con catorce hombres", relató Silva Barrera, que añadió que los presos fueron llevados a una localidad cercana para ser fusilados, pero dos de ellos escaparon cuando los bajaron del camión.Uno fue abatido a tiros a pocos metros del lugar, y el otro, Leopoldo Moreira, echó a correr y desde lejos oyó los disparos que acabaron con la vida de los otros detenidos."A la mañana siguiente -continuó Silva Barrera- amaneció escondido junto a la cuneta donde los cuerpos de sus compañeros yacían muertos, rodeados por un montón de curiosos y un grupo de niños a los que su maestro había llevado a contemplar la matanza".La historia de Moreira, que relató los hechos y describió el lugar a algunos de sus amigos, permitió a Silva Barrera localizar el pueblo en el que sucedieron los acontecimientos.Una vez en Priaranza, varios vecinos le contaron que en la localidad "había más muertos fuera que dentro del cementerio", muchos recordaron que su maestro les llevó un día a ver a trece ejecutados, uno declaró haberlo visto todo cuando pasaba por allí en bicicleta y otro confesó haberlos enterrado.Estos testimonios, junto con la ayuda del arqueólogo Julio Vidal, natural de la localidad, permitieron, en octubre de 2000, encontrar la fosa común y los restos de los trece desaparecidos.El forense Lorente Acosta ha demostrado ahora que uno de ellos era Emilio Silva Faba, comerciante español de 44 años que hizo fortuna en Argentina y se casó en España, donde tuvo seis hijos.Sus restos descansarán a partir de ahora en el nicho familiar junto a los de su esposa, fallecida hace cinco años, que nunca perdió la esperanza de encontrarle.Otros fragmentos óseos y varios objetos hallados en la fosa, como un peine, monedas, unos gemelos, una cremallera o los broches de unos tirantes, permitirán, según Silva Barrera, identificar al resto de los ejecutados.El presidente de la ARMH, indicó que su familia "se quedó sin nada" tras la muerte de Silva Faba, pero "ahora, tras la apertura de su fosa, ha recuperado parte de la dignidad que merecía".




