Hubo amenazas de muerte para que recibieran fortuna
Los militares colombianos que hallaron 14 millones de dólares de la guerrilla en la selva amenazaron de muerte a sus compañeros renuentes a quedarse con el dinero e hicieron pactos de silencio, antes de delatarse con suntuosas compras y pagos a costosas prostitutas.
Bogotá.--- Los militares colombianos que hallaron 14 millones de dólares de la guerrilla en la selva amenazaron de muerte a sus compañeros renuentes a quedarse con el dinero e hicieron pactos de silencio, antes de delatarse con suntuosas compras y pagos a costosas prostitutas.El comandante de la Brigada Móvil Seis, coronel Ramiro Gaitán, dijo el miércoles que algunos de los militares detenidos por el ilícito, que constituyó el peor escándalo de corrupción en el ejército de Colombia, afirmaron que fueron presionados y amenazados de muerte para que recibieran dinero y callaran."Les dijeron que tenían que recibir, so pena de amenaza, es decir hubo una amenaza (de muerte) para los que no estaban de acuerdo y todos terminaron recibiendo el dinero", agregó en declaraciones a la prensa.El dinero fue hallado por 147 miembros de un batallón de élite en la lucha antiguerrillera el 18 de abril en el selvático departamento del Caquetá, 300 kilómetros al sur de Bogotá. El dinero, en moneda colombiana y en dólares, estaba enterrado y empacado en recipientes de plástico.El ejército aseguró que el dinero pertenecía a las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el principal grupo guerrillero del país, y que era producto del secuestros, extorsiones y narcotráfico.Las FARC financian su ejército irregular de más de 17.000 combatientes con recursos provenientes de esas ilícitas actividades, en el marco de un conflicto interno de casi cuatro décadas que deja miles de muertos al año. REPARTO EN LA SELVAGaitán reveló que los oficiales y suboficiales que patrullaban en la selva, tras el hallazgo del dinero formaron a sus subalternos y les repartieron bolsas plásticas repletas de dólares y pesos, después de haber hecho los pactos y amenazas."Formaron a todos los soldados y a todos les distribuyeron", relató el oficial a periodistas.Después de ser evacuados en helicópteros a la ciudad de Popayán, en el suroccidental departamento del Cauca, los soldados asumieron comportamientos extraños, fueron a los almacenes más exclusivos de la ciudad para comprar zapatos deportivos, pantalones y camisas de marcas caras, además de relojes y joyas.Otros adquirieron electrodomésticos, como televisores de color, equipos de sonido y refrigeradores, que mandaron a sus humildes familias por servicios de carga y de correo.Los investigadores dijeron también que los soldados asistieron a lujosos restaurantes en los que ordenaron platos cuyos nombres no sabían pronunciar y bebidas finas, y en horas de la noche visitaron discotecas y clubes donde pagaron cuantiosas sumas de dinero a prostitutas."Recibí informes de que había soldados en discotecas en sitios de lenocinio (prostíbulos)", dijo el oficial, quien reveló que muchos de los militares solicitaron su retiro del servicio activo y otros lo abandonaron.Uno de los episodios más reveladores fue la presencia de un soldado profesional, quien pese a tener un salario de 175 dólares mensuales, llegó a un batallón en una camioneta todoterreno último modelo de 25.000 dólares, mientras que algunos de sus compañeros intentaban pagar cuentas con dólares o los cambiaban por moneda colombiana a bajo precio.




