Los restos mortales de José Hierro fueron incinerados en Madrid
Los restos mortales del poeta español José Hierro, fallecido e sábado, en Madrid a los 80 años de edad, fueron incinerados el domingo, en el crematorio de un cementerio de la capital de España.
Madrid.---- Los restos mortales del poeta español José Hierro, fallecido e sábado, en Madrid a los 80 años de edad, fueron incinerados el domingo, en el crematorio de un cementerio de la capital de España.Previamente, se celebró una ceremonia laica a la que asistieron la familia y amigos del poeta, así como personalidades del mundo de la cultura y de la política españolas y durante la cual se leyeron dos poemas de Hierro.El marido de una de las hijas del poeta leyó el poema titulado "Historia para muchachos" del "Libro de las Alucinaciones", mientras que la directora de la Fundación Antonio Gala de Córdoba, Elsa López, recordó los versos del poema "Vida", que cierra el "Cuaderno de Nueva York", considerada una "obra mayor" de la poesía española.Tras la lectura de los poemas, los asistentes guardaron un minuto de silencio.El secretario de Estado español de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, presente en la ceremonia, declaró a la prensa que, "aparte de un escritor extraordinario, Hierro era una de esas personas cuyo recuerdo permanece para siempre en la memoria, aunque se la haya visto sólo una vez".Según De Cuenca, con Hierro desaparece un mito, porque "se ha convertido para la poesía española en un poeta tan importante como aquellos nombres míticos a los que admiraba, entre ellos y sobre todo a Juan Ramón Jiménez, a Rubén Darío y a Gerardo Diego y también a Lope de Vega".Recordó que Hierro sufrió un infarto hace dos años en Cartagena y "cuando se estaba prácticamente muriendo, seguía recitando un poema hasta que, finalmente, conseguimos llevarle al hospital, pero a él no le hubiera importado morirse recitando poesía. Ese era Pepe".La directora de la Fundación Antonio Gala, Elsa López, recordó la estancia de Hierro en Córdoba (sur de España), donde convivió durante cuatro días, a principios de diciembre, con los jóvenes creadores, a los que leyó sus poemas.Durante su estancia en la fundación, López guarda un recuerdo del poeta "sentado en una mesa con el oxígeno puesto y pintando de una manera terrible, casi de la mañana a la noche, para la gente que se acercaba a fin de saludarle".Fue en Córdoba, donde Hierro dio el último recital de su vida, dijo López, que aseguró que el poeta sabía que se iba a morir, porque "cuando se despidió de mí, dijo ´ya no volveré a verte´, medio un beso y se fue".Ricardo Zamorano, pintor y cuñado del poeta fallecido, habló de la época de la creación del primer libro de Hierro "Tierras sin nosotros" y, luego, de "Alegría". Fue cuando "nos recitaba todos los días sus poemas para que dijéramos si tenían música, porque para él la poesía sin música no era interesante", manifestó.Según el escritor Fernando J. Delgado, "el poeta era una especie de ardilla a la que era difícil seguir en su vitalidad exuberante y una persona con gran sentido del humor".Desde el punto de vista de la poesía, Delgado indicó que "la poesía española pierde una de sus más grandes voces del siglo XX y no sólo por lo que respecta a su generación, sino también por lo que su magisterio ha significado incluso para la joven poesía española".En ella se encuentran rastros de la voz muy personal de Hierro que aparece en el "Libro de las Alucinaciones" y que alcanza su culmen en el "Cuaderno de Nueva York", añadió.Desde el punto de vista de su comportamiento civil,"fue un ciudadano comprometido con la historia y con su tiempo, pero siempre dentro de una enorme discreción y sencillez", manifestó Delgado, para quien, lo que perdemos en estos momentos es "un referente moral extraordinario".




