GM hace realidad la ciencia-ficción y reinventa el automóvil
General Motors ha hecho realidad la ciencia-ficción y reinventado el automóvil, al construir uno sobre un chasis monopatín, movido por pila de combustible alimentada por hidrógeno y con un sistema de conducción por cable que elimina pedales y palanca de cambio.
MÓNACO.---- General Motors ha hecho realidad la ciencia-ficción y reinventado el automóvil, al construir uno sobre un chasis monopatín, movido por pila de combustible alimentada por hidrógeno y con un sistema de conducción por cable que elimina pedales y palanca de cambio.Este automóvil podrá ser producido en serie en 2010, según las previsiones de General Motors, momento a partir del cual será posible cambiar de carrocería sobre la marcha, según las necesidades del momento, y viajar sin contaminar, porque la única emisión de esta nueva energía motriz es vapor de agua.El proyecto ha sido hecho realidad en sólo ocho meses y ha dado como resultado el prototipo de líneas futuristas Hy-Wire, conducido esta semana por la prensa europea en un parque de Frejous, en Francia, muy cerca de Mónaco, escenario éste para otra prueba, la del no "menos futurista" Opel Zafira Hydrogen3, un automóvil de pila de combustible por hidrógeno muy cerca ya de la producción en serie.General Motors, el mayor constructor de automóviles del mundo, ha invertido cientos de miles de millones de dólares, según sus responsables, en el desarrollo de estas nuevas tecnologías de cero emisiones, cuyos primeros trabajos en GM datan de finales de los sesenta, cuando la multinacional presentó el primer vehículo apto para circular que utilizaba esta tecnología.Pero es a partir de 1997 cuando la compañía pone en marcha lo que hoy es GM Fuel Cell Activities, con tres centros de desarrollo en Noneoye Fall, junto a Rochester (Nueva York); en Warren (Michigan), y en Mainz-Kastel (Alemania), a los que se suman los especialistas en propulsión eléctrica del Centro de Tecnologías Avanzadas de GM en Torrance (California) y en una nueva oficina en Tokio.Son quinientas las personas que han reinventado el automóvil, a las que se suman las plantillas de ingeniería de algunas empresas tecnológicas, como la SKF italiana, responsable del desarrollo del sistema de conducción por cable, a semejanza de los utilizados en los modernos aviones de Airbus.Uno de los tres secretos del Hy-Wire es el chasis en forma de monopatín, de 23 centímetros de espesor, que rompe con la arquitectura del coche actual, y que en ese espacio guarda la pila de combustible, el depósito de hidrógeno que la alimenta y el motor eléctrico que finalmente se ocupa del movimiento, además de los conjuntos de suspensiones, frenos, dirección y electrónica.Sobre el monopatín puede montarse cualquier tipo de carrocería, una como la presentada como Autonomy en el Salón de Detroit, a primeros de año, propia de una película del espacio, o la menos futurista empleada en la prueba, de uso familiar.O una "pick-up", ya en desarrollo para el mercado estadounidense, o cualquier otra que sea concebida por unos diseñadores que ya no están limitados por las exigencias estructurales de los chasis actuales.El segundo secreto del Hy-Wire es su pila de combustible, diseñada de tal forma que puede ser montada ya, a semejanza de un motor de combustión interna, en un coche convencional como el monovolumen Opel Zafira, en el que ya funciona como Hydrogen3, y que también fue probado por la prensa europea en el mismo trazado utilizado por los Formula 1 en el Gran Premio de Mónaco.Este Opel Zafira, que guarda en el vano motor la pila de combustible y bajo los asientos traseros el depósito para hidrógeno líquido o gaseoso, según la versión, se conduce como un coche normal de transmisión automática, sin apenas ruido, capaz de alcanzar los 160 kilómetros por hora, con una autonomía de 500 kilómetros si es hidrógeno líquido y de 280 si es gaseoso.Y el tercer secreto está en la conducción por cable, sin columna de dirección, ni pedales en el suelo. La adaptación es muy rápida, ya que en unos pocos minutos el conductor es capaz de acelerar y frenar con las manos, además de tomar el tacto a un volante al que apenas hay que dar media vuelta para girar completamente.Hecho realidad el coche que rompe con el pasado del automóvil, los responsables del proyecto aseguran que sólo queda aplicar una avanzada ingeniería de costes para hacer factible la fabricación en serie, prevista para el año 2010, una fecha a la que habrá que sumar diez o quince años más para su éxito comercial.También habrá que solucionar los problemas de producción y distribución de hidrógeno, así como la reducción del precio de obtención del hidrógeno, hoy equivalente a la gasolina, que puede se cuatro veces menor, aseguran los ingenieros de General Motors.




