Un narcotraficante encarcelado aterrorizó a Río de Janeiro
Un narcotraficante brasileño, extraditado de Colombia, con conexiones en ese país y Paraguay, ha aterrorizado a Río de Janeiro desde una cárcel de máxima seguridad, en donde mató a cuatro de sus rivales durante un motín que acabó este Jueves.
Río de Janeiro.---Un narcotraficante brasileño, extraditado de Colombia, con conexiones en ese país y Paraguay, ha aterrorizado a Río de Janeiro desde una cárcel de máxima seguridad, en donde mató a cuatro de sus rivales durante un motín que acabó este Jueves.Luiz Fernando da Costa, conocido como "Fernandinho Beira Mar" y preso en Río de Janeiro desde abril del año pasado, cuando fue extraditado por las autoridades colombianas, lideró una sangrienta rebelión carcelaria que aprovechó para eliminar a cuatro jefes de un grupo rival, informó hoy la policía.Durante las 23 horas en que el considerado mayor distribuidor de drogas de Brasil mantuvo el control en la penitenciaría de máxima seguridad de Bangú I, varias barriadas de Río de Janeiro controladas por narcotraficantes vivieron un clima de guerra.En algunas por los disparos hechos por los aliados de "Beira Mar" con el fin de celebrar el "golpe de Estado" para el liderazgo del narcotráfico y en otras por las órdenes para que universidades, escuelas y locales comerciales cerraran las puertas como muestra de duelo por los "capos" muertos.La disputa entre bandas rivales dentro de la prisión se reflejó en por lo menos veinte barrios de Río de Janeiro, en donde se registraron algunos saqueos, incendios de autobuses públicos, tiroteos y hasta un "toque de queda" decretado por los delincuentes.Los comerciantes vecinos a las favelas controladas por narcotraficantes cerraron sus puertas después del medio día y hasta la alcaldía autorizó a sus funcionarios regresar a casa antes de la hora normal."Vivo cerca de una favela y no sabía cómo volver a casa. No podía confiar en las vías que utilizo porque están bajo el alcance del narcotráfico y ya me habían advertido de que el toque de queda en mi casa comenzaba a las ocho de la noche", dijo a EFE un funcionario de la alcaldía que optó por dormir en casa de familiares.La situación supuestamente regresó a la normalidad a las 7.00 hora local (10.00 GMT) de hoy cuando el grupo comandado por "Beira Mar" liberó a seis rehenes -otros dos ya habían sido dejados en libertad-, se rindió y entregó cuatro revólveres y una escopeta.La policía retomó el control de Bangú I, uno de los presidios más seguros del país y que tiene celdas individuales para apenas 48 presos, pero encontró las instalaciones prácticamente destruidas y cuatro cuerpos.El secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, Roberto Aguiar, reconoció que el objetivo de "Beira Mar" fue unificar bajo su mando todas las organizaciones de traficantes que operan en la ciudad, el segundo mayor mercado de drogas de Brasil."Asesinó a los que se oponían a su liderazgo", dijo Aguiar, quien comparó a Da Costa con un rey por querer el poder "absoluto".Durante el motín, además de asesinar a Ernaldo Pinto de Medeiros, conocido como "Ué", Da Costa al parecer obligó al narcotraficante Celso Luiz Rodrigues, conocido como "Celsinho da Vintem" e igualmente preso en Bangú I, a adherirse a su banda."Ué" y "Celsinho da Vintem" eran dos de los principales jefes de la organización criminal "Tercer Comando", que disputa con el "Comando Vermelho" (Rojo), al que pertenece Da Costa, el control del narcotráfico en la mayoría de las favelas de Río de Janeiro.Con la eliminación de sus adversarios "Fernandinho Beira Mar" justificó el título que le concedió Washington de ser el primer narcotraficante brasileño incluido en la "lista negra" de la DEA.Da Costa, varios de cuyos cómplices han sido arrestados en Paraguay, en donde controla cultivos de marihuana, fue capturado el año pasado por el Ejército de Colombia, en donde presuntamente recibía el apoyo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con las que cambiaba armas por cocaína.Su reclusión en Bangú I, en donde hay dos agentes carcelarios por cada uno de los 48 presos, no le impidió seguir controlando los negocios desde detrás de las rejas.La Procuraduría de Río de Janeiro pidió la semana pasada la militarización del presidio tras divulgar varias grabaciones de conversaciones telefónicas en las que Da Costa, utilizando teléfonos móviles dentro de la prisión, ordena el asesinato de rivales e imparte instrucciones sobre sus negocios ilícitos."No seguiremos tolerando esa corrupción en el presidio. Quien manda en Bangú I y en Río de Janeiro somos nosotros. Fernandinho no manda en nada", aseguró Aguiar al anunciar la destitución del director de la cárcel y de trece de los guardias.




