Hewitt acaba con quince largos años de sequía australiana
Leyton Hewitt acabó con una sequía de triunfos australianos en Wimbledon que duraba 15 años al ganar por primera vez este torneo al superar con gran facilidad al argentino David Nalbandián.
LONDRES.---- Leyton Hewitt acabó con una sequía de triunfos australianos en Wimbledon que duraba 15 años al ganar por primera vez este torneo al superar con gran facilidad al argentino David Nalbandián.Hewitt, número uno del mundo, logró su segundo título del Grand Slam (obtuvo el US Open en 2001) al imponerse a Nalbandián por 6-1, 6-3 y 6-2 en una hora y 56 minutos en una de las finales más desiguales de los últimos años, que pasará a la historia solo porque se trató de la más joven de este torneo desde que comenzó la Era Open (1968).Después de las dos grandes finales de los últimos años, Pete Sampras-Patrick Rafter y Goran Ivanisevic-Rafter, el juego de hoy fue anodino, marcado únicamente por la raqueta del de Adelaida, prácticamente igual como cuando hace cinco temporadas Sampras ganó su sexto título de Wimbledon al apabullar al francés Cedric Pioline (6-4, 6-2 y 6-4).Hewitt fue notablemente superior para obtener su cuarto torneo de la temporada (San José, Indian Wells y Queen´s) y el décimo sexto de su carrera, que le consolida en el puesto de número uno del mundo, y que le garantizó un cheque por 840.000 euros.El encuentro fue interrumpido por la lluvia en dos ocasiones, pero ninguno de los parones sirvió para que Nalbandián, primer jugador latinoamericano que alcanzaba la final después del peruano Alex Olmedo, campeón en 1959, controlase sus nervios, al pisar por primera vez la pista central, La Catedral, y estabilizase su juego.De hecho el argentino comenzó el partido con una doble falta y cerró el primer set con una más después, a los 33 minutos, un mal presagio que luego se haría realidad.Hewitt, que preparó Wimbledon al ganar por tercer año consecutivo el torneo de Queen´s (igualó así a John McEnroe) y que se retiró en en Den Bosch, la semana siguiente, en cuartos de final, por un virus estomacal, apareció mucho más decidido y solo a los 52 minutos de encuentro permitió que Nalbandián le robase su saque, una hazaña inútil pues el de Unquillo lo perdió después en el octavo y Lleyton sentenció el set a su favor en el siguiente con dos "aces" seguidos.Antes, tras el primer parón por la lluvia, un "streaker profesional", Mark Roberts, que también hizo de las suyas hace dos años en un partido donde competía la rusa Anna Kournikova, y en el British Open de golf, puso en ridículo las medidas de seguridad al acceder a la central, bailar el conocido "moon walker" de Michael Jackson, saltar dos veces la red, y darse una voltereta.Entre el juez de silla, el inglés Mike Morrisey y un oficial de la marina se las vieron y desearon para tapar su cuerpo desnudo con dos mantas rojas y expulsarle luego de la pista.Pese a perder los dos primeros sets de forma contundente, Nalbandián dio lo mejor de si en el tercero, pero la mala suerte le acompañó, sobre todo en el quinto juego cuando el argentino perdió de nuevo su saque en una difícil decisión arbitral al cantar buena una dudosa bola a la línea de fondo de Hewitt.Nalbandián protestó airadamente y Morrisey le advirtió de que si continuaba con su actitud le sancionaría. ¿Vas a ver la repetición por vídeo?, le preguntó Nalbandián, "y si es fuera, ¿pagas tu la multa?, le inquirió.De nuevo las dobles faltas condenaron al argentino (cometió siete en total) cuando falló dos veces con su servicio en el séptimo. Hewitt dispuso de su saque a continuación para cerrar la contienda y cometió la segunda doble falta del partido en el primer "match-point", pero en el segundo el argentino envió una derecha fuera. Significaba su derrota después de haber cuajado una gran actuación en su primera intervención en este Grand Slam."Felicidades a Lleyton porque él jugó muy bien", dijo Nalbandián tras tomar su premio, "di lo mejor de mí, y prometo volver el próximo año a hacerlo de nuevo y ganar la final", comentó el argentino en inglés para luego, en castellano, enviar un saludo a sus padres: "mamá, papá, os quiero mucho"."Es una sensación increíble, desde que era un crío en Australia había soñado con este momento", comentó el nuevo campeón con el trofeo en sus manos, "no puedo creer como he jugado hasta ahora", dijo Lleyton.Luego, felicitó a Nalbandián por su actuación aquí. "El se merece todo el crédito, es su primer torneo en hierba y llega a la final, incluso mejor que John McEnroe", bromeó el "aussie", que tampoco se olvidó de los recogepelotas: "os debo un montón", aseguró.Tras saludar a su novia, la belga Kim Clijsters, y a sus padres, y al entrenador, Jason Stoltemberg, semifinalista aquí en 1996, Hewitt se despidió con sus sentimientos de mayor felicidad: "esto es formidable, supongo que ahora me debería retirar y dedicarme al fútbol", comentó.




