Quince ratifican Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad
La Unión Europea (UE) decidió aprobar la ratificación del Protocolo de Cartagena de Bioseguridad, que regulará el comercio internacional de productos transgénicos en todo el mundo y deberá servir para evitar riesgos biotecnológicos.
LUXEMBURGO.---La Unión Europea (UE) decidió aprobar la ratificación del Protocolo de Cartagena de Bioseguridad, que regulará el comercio internacional de productos transgénicos en todo el mundo y deberá servir para evitar riesgos biotecnológicos.El Consejo de Ministros de los Quince aprobó una propuesta hecha por la Comisión Europea para ratificar ese acuerdo internacional, alcanzado en Montreal (Canadá) a finales de enero de 2000 y que cubre asuntos como la identificación y etiquetado de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y los movimientos transfronterizos de estos.Con esta decisión los Quince podrán acudir a la próxima cumbre de la ONU sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo (Sudáfrica) a finales de agosto, con la promesa cumplida de la ratificación de ese protocolo, considerado fundamental para la protección del medioambiente terrestre junto con el de Kioto, de lucha contra el cambio climático.El Protocolo de Cartagena es un acuerdo internacional diseñado para garantizar el tratamiento seguro y el empleo transfronterizo de los OGM, y pudo alcanzarse después de duras negociaciones entre los países en desarrollo y los más industrializados.Se basa en el principio de precaución, con el fin de intentar garantizar la máxima protección posible de la salud humana y del medio ambiente.Hasta el momento, 110 países han firmado el Protocolo, y 20 lo han ratificado, pero se necesitan 50 ratificaciones para su entrada en vigor.El pasado febrero la Comisión Europea propuso regular las exportaciones de OGM, en aplicación de la normativa incluida en el Protocolo a la legislación de la Unión Europea.Bruselas pretende con ello que se complete la legislación actual comunitaria sobre biotecnología, especialmente en lo que se refiere a las obligaciones para los exportadores y en el intercambio de información nacional.El Ejecutivo comunitario propuso exigir en las exportaciones de OGM una notificación obligatoria y que los países de la UE sigan las obligaciones previstas en el protocolo de Cartagena, en el que se establece un sistema de información para asegurar que los países disponen de una notificación y de los datos científicos necesarios antes de importar un producto con OGM.La Comisión Europea pretende también conseguir que la obligación de informar a nivel internacional sobre las prácticas en esta materia se apliquen dentro de territorio comunitario y sobre las decisiones relativas a los OGM.Una vez que entre en vigor, el Protocolo de la Bioseguridad permitirá a los consumidores identificar qué productos son transgénicos, cuáles son los países en vías de desarrollo que tienen la capacidad de rechazarlos y qué sector biotecnológico podrá convencer al mundo sobre su inocuidad.Con el Protocolo será posible que los consumidores obtengan de los grandes productores de transgénicos la identificación como tal de aquellas materias primas -fundamentalmente semillas- que han sido alteradas genéticamente.Los países en vías de desarrollo consiguieron el derecho a rechazar productos transgénicos aunque no tengan todas las pruebas científicas para avalar su negativa -sin riesgo a que la Organización Mundial del Comercio (OMC) les sancione- ante el temor de que dañen sus ecosistemas.Se estima que con ese acuerdo la industria de los transgénicos tiene la posibilidad de dar respetabilidad a sus productos mediante la identificación de sus propiedades, ya que se trata de un sector al que durante los últimos años se ha criticado por falta de claridad.




