Tras 25 años de reproducción asistida se entienden mejor efectos
Las Técnicas de Reproducción Asistida están a punto de cumplir 25 años, pero los efectos no deseados que a menudo les acompañan empiezan solamente a ser entendidos ahora, según señala un análisis científico que publica la revista Science.
Washington.--- Las Técnicas de Reproducción Asistida están a punto de cumplir 25 años, pero los efectos no deseados que a menudo les acompañan empiezan solamente a ser entendidos ahora, según señala un análisis científico que publica la revista Science.Se calcula que entre 35 y 70 millones de parejas con problemas de fertilidad han acudido a estas técnicas para lograr tener un hijo, desde que en 1978 naciera en Inglaterra Louise Brown, conocida como la primera "niña probeta".Cerca de un millón de niños han nacido desde entonces en todo el mundo gracias a la manipulación en un laboratorio del óvulo femenino o de los espermatozoides.Los nacimientos múltiples, el envejecimiento de los óvulos y los daños que sufren los espermatozoides en la manipulación con estas técnicas son los tres problemas principales que acompañan a la ART, las iniciales en inglés de las técnicas de reproducción asistida.Richard Schultz y Carmen Williams, del departamento de Biología de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, reconocen que estas técnicas avanzan a pasos agigantados, pero en algunos casos "van más rápido que las ciencias en las que se basan".Para ambos investigadores, que han realizado una análisis del estado de estas técnicas, las mejoras que se van a experimentar en este campo vienen de la mano de dos procedimientos, la microinyección directa de esperma en el óvulo y el cultivo de los embriones antes de su implantación en el útero.En la concepción natural, millones de espermatozoides libran una dura lucha por llegar al núcleo del óvulo, pero sólo uno, el más apto, lo logra.En la reproducción asistida, son los científicos quienes seleccionan bajo el microscopio qué espermatozoides serán los destinados a dar vida al nuevo ser, con lo que se evita el problema más común de la infertilidad masculina, el bajo número y la falta de movilidad de los espermatozoides.Este método, denominado Inyección Intracitoplasmática de Esperma, ICSI, según sus siglas en inglés, supone entre el 60 y el 80 por ciento de todas las intervenciones de reproducción asistida.Schultz y Williams afirman que "la principal preocupación con el método ICSI es que puentea prácticamente todos los mecanismos de selección natural que encuentran los espermatozoides en el transcurso de una concepción natural", lo que provoca efectos que aún no se conocen suficientemente.Además existe el riesgo añadido de dañar al esperma durante las manipulaciones."El mayor dilema en las técnicas de fertilización in vitro, sin embargo, es la posibilidad de embarazos múltiples", han señalado los autores de este análisis, que se pública en el número de mañana viernes de la revista científica.Durante los tratamientos ART se generan múltiples embriones con el fin de tener éxito en la concepción asistida y, como resultado, más del 50 por ciento de los niños nacidos por estos procedimientos proceden de embarazos múltiples.Los casos recientes de sextillizos y séptuplos en Estados Unidos se han registrado en mujeres que se habían sometido a tratamientos de fertilización.Un procedimiento, denominado SET, las iniciales en inglés de Transferencia Singular del Embrión, debería resolver estos problemas, según los autores del artículo.Además de los problema propios de los procedimientos, las técnicas de fertilización in vitro tienen que lidiar también con la polémica que envuelve a la clonación reproductiva y la que afecta al Diagnóstico de Preimplantación Genética, que utiliza técnicas de manipulación genética para seleccionar embriones libres de determinadas enfermedades.




