Narcotraficantes han deforestado 1.3 millones de hectáreas
En Colombia, los narcotraficantes deforestaron 1.3 millones de hectáreas en los últimos diez años y en solo el año 2001 esparcieron 40.000 toneladas métricas de residuos químicos, principalmente, gasolina y solventes.
BOGOTA.---- En Colombia, los narcotraficantes deforestaron 1.3 millones de hectáreas en los últimos diez años y en solo el año 2001 esparcieron 40.000 toneladas métricas de residuos químicos, principalmente, gasolina y solventes. Esa cantidad de residuos es superior a la que liberan en un año todas las empresas industriales que funcionan en ciudades como Los Angeles o Nueva York. Las descargas cambian el equilibrio químico, que se ha tornado muy frágil en las cuencas hidrográficas que han disminuido su productividad diaria. En un río colombiano la pesca diaria ha bajado de 660 libras por día a menos de cien libras por día. La liberación de residuos también puede contaminar las fuentes de agua potable, especialmente por la utilización de gasolina con plomo, que derrama casi 250 toneladas métricas de plomo en el medio ambiente. Los narcotraficantes colombianos le agregan a esa mezcla ácido sulfúrico para hacer salir el plomo. Este residuo es arrojado a los ríos y riachuelos, especialmente de la selva tropical colombiana. El plomo es una neurotoxina peligrosa que afecta tanto a los humanos como la vida silvestre, produciendo daños graves en los fetos y en los infantes. Ha convertido algunas fuentes de agua potable en inservibles. Se calcula que el año pasado los cultivadores de coca utilizaron en Colombia más de 12.500 toneladas métricas de pesticidas, herbicidas, nutricidas y otros químicos. Las cifras fueron suministradas por Jolathal Jacoison, consultor independiente de sustancias químicas de la Sección de Asistencia Antinarcóticos (NAS) de los Estados Unidos. En el estudio sobre el impacto ambiental del cultivo de coca y la producción de cocaína en la región andina, elaborado por la Oficina de Asuntos Antinarcóticos y entregado por la Embajada de los Estados Unidos en Bogotá, se advierte sobre el impacto devastador que el cultivo de la amapola ha tenido en las selvas y en las montañas de la zona cafetera, en donde muchas especies de plantas y animales han quedado amenazadas. En el documento se señala que el daño ambiental causado por el cultivo de narcóticos está asociado con dos actividades: la deforestación masiva y el uso indiscriminado de pesticidas y fertilizantes. La deforestación reduce la biodiversidad, destruye el hábitat de uno de los ecosistemas biológicamente más variados en el mundo. También ocasiona una erosión masiva del suelo y contribuye al calentamiento mundial al reducir la capacidad del ambiente para absorver el dióxido de carbono. Y las quemas de los bosques utilizadas para limpiar los terrenos contribuye a contaminar el aire. El estudio evidencia un aumento en forma alarmante de la deforestación aunque es menor en comparación con la que enfrenta Perú en donde la coca ha ocasionado más de 2,3 millones de hectáreas deforestadas. La situación es mucho más compleja por el uso indiscriminado de agroquímicos cuyos impactos se reflejan en la salud de las personas, en la vida silvestre, en la contaminación de ríos y riachuelos y en la contaminación de las aguas. Los cocaleros utilizan una variedad de productos altamente tóxicos, tales como el paracuat y paratión. Muchos de estos productos han sido prohibidos o su uso ha sido estrictamente limitado en los Estados Unidos y otros países debido a su toxicidad. El cultivo de plantaciones ilícitas también ha producido su impacto en las riquezas hidrológicas del país. Colombia ha sido el cuarto país del mundo en recursos hídricos. Se calcula que un millón de cuerpos de agua nacen en las montañas colombianas. De esta cifra, 850 mil cuerpos han sido amenazados por la deforestación ocasionada por los cultivos ilícitos.




