Tratan de conservar una colonia de manatíes en ciénagas colombianas
Los pescadores de la ciénaga de Paredes, en el departamento colombiano de Santander, en el norte del país, tratan desde hace más de un mes, con el asesoramiento de expertos, de poner a salvo a una colonia de manatíes.
BOGOTA.--- Los pescadores de la ciénaga de Paredes, en el departamento colombiano de Santander, en el norte del país, tratan desde hace más de un mes, con el asesoramiento de expertos, de poner a salvo a una colonia de manatíes.La voz de alarma se produjo cuando apareció muerto uno de esos curiosos ejemplares debido a que la sequía, una de las más fuertes de los últimos cuatro años, había hecho descender el nivel de las aguas en la zona y provocado casi la inmovilización, en aguas muy poco profundas, de 25 de los 65 manatíes censados en esa ciénaga, 400 kilómetros al norte de Bogotá.Entonces, los pescadores del lugar construyeron un muro con 3.000 sacos de arena, que hacía de dique, con el fin de aumentar en un 40 por ciento el nivel de agua del lugar para salvar a los ejemplares de esta especie, unos mamíferos marinos que el mito identificó con las sirenas.Además, el subdirector de Gestión Ambiental de la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), Florencio Blanco, explicó a EFE que las temperaturas alcanzadas este año "eran superiores a las que pueden soportar animales como los manatíes".Blanco señaló que se pensó en el traslado de los animales a aguas más profundas, pero la idea quedó descartada después de que la bióloga Natalí Castelblanco, de la fundación ecologista Omacha de Bogotá, asegurase que en ese momento "no era necesario, porque los animales tenían algo de espacio y aguantarían".Sin embargo, agregó, "si seguía la perdida de agua, tocaría ver qué lugares eran propuestos para reubicarlos", para lo cual las compañías petroleras de la zona ofrecieron helicópteros en caso de ser necesario el traslado.Los ecologistas, ayudados por los pescadores, llevaron a cabo distintas labores para mantener a los manatíes húmedos y con vida, e incluso los pescadores, angustiados por el estado en que se encontraban los inmensos animales, ofrecieron sus pequeñas canoas como medio de transporte.Castelblanco, de nuevo ayudada por los pescadores, logró sacar del lodazal a un ejemplar de 400 kilos para examinarlo y determinar otros posibles problemas relacionados con el ecosistema y la clase de vida que llevan estos animales.Ahora, fuera de peligro tras el aumento del nivel del agua en la zona pantanosa, ha vuelto la alarma por el extraño comportamiento de uno de los manatíes, que sale del agua más a menudo de lo normal y permanece a luz del sol más tiempo del habitual.Ante esta situación, los pescadores han comenzado a dragar una zona para ganar un metro más de profundidad y facilitar a los animales el espacio necesario para vivir.El biólogo de la CAS Frank Vargas advirtió de que "la estrategia de los sacos fue buena, la de la excavar también, pero existe la posibilidad de que los animales estén enfermos, ya que no se explica su extraño comportamiento".Estos mamíferos marinos, que llegan a medir hasta 3 metros y a pesar una tonelada, están en vías de extinción por la caza indiscriminada que han sufrido, para aprovechar su carne, su piel y su grasa, así como por la pérdida de su hábitat.Según Vargas, de las cuatro especies de manatíes que existían en el mundo ya sólo quedan tres y "están amenazadas".De la especie que habita en el Magdalena medio y en la ciénaga, informó Vargas, "se vieron 67 ejemplares en 1998 y tres crías, lo que indica que quieren seguir su reproducción, por lo que hay que prestarles más ayuda y atención".La CAS, la alcaldía de Sabana de Torres y la ONG Cabildo Verdehan establecido un presupuesto de 28 millones de pesos (unos 12.000 dólares) para cubrir esta emergencia, tras realizar un primer examen de la situación.




